Francia afronta este sábado una nueva jornada de protestas en París y otras ciudades, con dos convocatorias que avanzan por carriles separados: una marcha autorizada de sindicatos y grupos estudiantiles contra el costo de vida, y una concentración de los Chalecos Amarillos en la Plaza de la Concordia, cerca de la Asamblea Nacional y del Palacio del Elíseo, pese a la prohibición oficial.

El movimiento que hace ocho años sacudió al Gobierno de Emmanuel Macron por el alza de los impuestos a los combustibles decidió no sumarse a la marcha sindical y llamó a sostener su propia protesta. "Hacemos un llamamiento a la desobediencia masiva", declaró Benjamin Ball, integrante del comité coordinador.

Dos convocatorias, un mismo malestar

La movilización autorizada reúne a organizaciones sindicales y estudiantiles bajo la consigna "contra el alto coste de la vida y en apoyo de los jóvenes". Las protestas llegan después de varias semanas de manifestaciones juveniles y huelgas nacionales que congregaron a cientos de miles de trabajadores.

El jueves, miles de personas se concentraron en distintas ciudades del país. La jornada transcurrió en su mayoría sin incidentes, aunque hubo enfrentamientos entre manifestantes y policías en varios puntos. El Ministerio del Interior informó 642 detenciones y evaluó que las protestas "en general transcurrieron bien".

El operativo de seguridad

El Gobierno volverá a desplegar 70.000 policías y gendarmes este sábado. El ministro del Interior, Laurent Núñez, anticipó que el dispositivo repetirá el esquema de los fines de semana previos, con controles preventivos reforzados en rutas y estaciones de tren.

"El riesgo es exactamente el mismo que en los sábados anteriores", afirmó Núñez en una rueda de prensa en París. "Si hay alborotadores o saqueadores... estaremos preparados y esperándolos", agregó.

El funcionario sostuvo que en redes sociales detectaron llamados a bloqueos, actos violentos y mensajes que convocan a la "revolución" o la "insurrección", y atribuyó esas convocatorias a movimientos de ultraizquierda y sectores radicales de la extrema izquierda. Las autoridades buscan evitar disturbios y saqueos como los registrados el 17 de octubre.

Denuncia contra el ministro y una mesa de diálogo

Abogados de al menos 18 personas heridas durante las movilizaciones anunciaron el viernes que presentarán una denuncia colectiva contra Núñez ante la Corte de Justicia de la República (CJR). La acción se formalizará en un plazo de tres semanas y buscará determinar responsabilidades por las lesiones sufridas durante las protestas.

El letrado Arié Alimi acusó al ministro de ordenar el uso de armas que, según sostuvo, pueden provocar mutilaciones, aunque conocía los riesgos asociados a esos dispositivos. Una decena de heridos ya autorizó sumarse a la denuncia.

En paralelo, el primer ministro Sébastien Lecornu anunció que el lunes se reunirá con representantes sindicales y empresariales para discutir salarios y poder adquisitivo. La coalición intersindical advirtió que "lo único que pondrá fin a las protestas es una respuesta a las demandas que llevan varias semanas planteando trabajadores, funcionarios, jóvenes y jubilados".

Entre los reclamos figuran una suba del salario mínimo —que no recibe un incremento discrecional desde 2012—, aumentos salariales generales, cambios tributarios y mejores condiciones de aprendizaje para los jóvenes.

El calendario electoral como telón de fondo

La nueva jornada de protestas se produce a menos de seis meses de las elecciones presidenciales, en las que los votantes elegirán al sucesor de Macron. La extrema derecha encabeza los sondeos de opinión.