El 5 de marzo de 2024, en Montevideo, el progenitor de Jonathan Correa, un chico de 15 años, lo agredió con un cable de forma reiterada, provocándole la muerte y posteriormente intentando ocultar el hecho.

Desarrollo del hecho

Según la fiscalía, el adulto tomó un cable y lo azotó sin pausa, mientras la madre y la hermana menor intentaban detener la violencia sin éxito. Tras la agresión, el agresor ordenó al menor que se recostara. Cuando constató la ausencia de signos vitales, cargó el cuerpo y lo arrojó a una cuneta, cubriendo la cama con sábanas y almohadas para simular que el niño seguía allí.

Descubrimiento y confesión

A las 02:30 del 6 de marzo, la madre notó que la puerta estaba abierta y, al acercarse a la cama, encontró solo ropa de cama. Al salir, encontró al padre regresando a la vivienda; él se ofreció a buscar al adolescente desaparecido. Más tarde, la policía escuchó al hombre admitir: > "Lo maté, lo maté", afirmó.

Petición de la Fiscalía

La acusación, encabezada por la fiscal Sabrina Flores, solicita 20 años de cárcel por homicidio agravado por vínculo familiar y por reiterados delitos de violencia doméstica. El proceso será simplificado, lo que implica que el imputado reconozca el delito para que se dicte sentencia.

Reacción institucional

El presidente Yamandú Orsi expresó su consternación, preguntándose: "¿Cómo el Estado no pudo intervenir a tiempo y evitar esta tragedia?". El caso ha reavivado el debate sobre la efectividad de los protocolos de protección infantil.

Antecedentes y fallas en la respuesta

El menor había sido objeto de denuncias en 2023 y 2024, y su escuela había alertado en noviembre de 2025 sobre las lesiones visibles que presentaba. Un informe del Ministerio del Interior señaló deficiencias en la supervisión y en el registro de esas denuncias, lo que habría impedido una intervención oportuna.

Perfil de la víctima

Compañeros describieron a Jonathan como un estudiante introvertido, pero querido y aplicado. Algunos recordaron que llegaba a clases con moretones cubiertos por una chaqueta, y que sus ojos mostraban señales de sufrimiento.

El juzgador ha citado a testigos para confirmar la relación paterno-filial y la gravedad de los hechos, mientras se espera la resolución del proceso simplificado.