El ingeniero agrónomo Federico Romagnoli, junto a su padre Jorge Romagnoli, expuso este martes en el congreso de Aapresid celebrado en Rosario las novedades de su compañía Tainar para perfeccionar la siembra directa.

De la casa familiar a la industria

Creció rodeado de conversaciones sobre la técnica que su progenitor ayudó a difundir a fines de los años 80. Aún niño, acompañaba a su padre a reuniones de productores que buscaban sembrar sin arado para frenar la erosión. "Yo no tenía uso de razón, entonces no sabía dónde estaba", recordó Federico en la entrevista concedida a Bichos de Campo.

Accesorios que afinan la cámara de siembra

Uno de los retos actuales es el manejo del rastrojo abundante, que aunque protege el suelo, dificulta la implantación de la semilla. Tainar propone una preparación estrecha de la línea antes de que pase la sembradora, cortando el rastrojo y acondicionando el surco. > "Siempre hay algo para mejorar", afirmó Romagnoli. > "En siembra directa se lidia mucho con terrenos irregulares, huellas o sectores compactados", explicó.

Fertilizantes a medida

Otro foco de la empresa es la colocación del fertilizante en cultivos como el maíz. Demasiada proximidad al grano puede generar fitotoxicidad. Por eso, los nuevos sistemas permiten ajustar profundidad y posición del nutriente, buscando una germinación más homogénea y un desarrollo radicular óptimo.

Socios de segunda generación

Actualmente Tainar cuenta con cuatro socios: Federico y su padre, y dos parejas padre‑hijo, Víctor Hugo y Germán Baro, que provienen de ámbitos distintos pero comparten el objetivo de innovar en maquinaria y agronomía. "Somos los que laburamos y los padres están un poco más tranquilos. O eso pensamos", bromeó Federico.

La siembra directa, antes considerada una excepción, se ha convertido en una práctica extendida en el agro argentino, aunque aún quedan desafíos técnicos que empresas como Tainar pretenden resolver.