La familia Ostrovsky decidió replantear el funcionamiento de su campo en Algarrobo, en el sur de Buenos Aires, después de perder todo el rodeo de cría durante la sequía de 2009. El objetivo era sobrevivir a otra sequía, pero el sistema permitió aumentar la producción. El establecimiento pasó de generar entre 160.000 y 200.000 kilos de carne por año a 872.000 kilos, con 5500 animales de recría y 500 vacas sobre las mismas 2500 hectáreas.
Antecedentes
El campo funcionaba con un manejo extensivo en la década de 1980, con unas 250 vacas y producía alrededor de 30.000 kilos de carne al año. Tras el desmonte, durante los años 90, pasó a un esquema de recría que le permitió manejar entre 1500 y 2000 animales y elevar la producción hasta entre 160.000 y 200.000 kilos anuales.
Cambios en el manejo
La primera decisión fue atacar el acceso al agua, que era uno de los principales problemas del establecimiento. La empresa decidió instalar una red de distribución de agua que abasteciera prácticamente todo el campo. El proyecto fue pensado para abastecer hasta 10.000 animales en forma simultánea.
Resultados
El establecimiento mantiene alrededor de 1500 hectáreas de verdeos de avena con vicia. Los terneros ingresan con unos 180 a 200 kilos y salen con 350 a 380 kilos, incorporando entre 160 y 170 kilos durante la recría. La alta concentración de animales también distribuye de manera uniforme la bosta y la orina, reduce el pisoteo y mejora progresivamente la fertilidad del suelo.
La familia Ostrovsky logró multiplicar su producción y convertirse en un caso de éxito en la región. El establecimiento es un ejemplo de cómo el manejo adecuado del agua y el pastoreo puede aumentar la producción y mejorar la eficiencia.