Durante el panel de nutrición del 5° Congreso Internacional de Maíz (CIM), celebrado la semana pasada en Córdoba, los ingenieros agrónomos Federico Pagnan, Fernando García y Emiliano Acosta, bajo la moderación de Mauricio Castillo de Compo Expert, señalaron que la fertilización actual del maíz está por debajo de los requerimientos del cultivo.

"En promedio, la aplicación de fertilizantes está por debajo de lo que el maíz necesita", indicó Pagnan.

Diagnóstico de suelo como punto de partida

Los especialistas insistieron en retomar los análisis de suelo antes de definir cualquier programa de fertilización. Propusieron evaluar materia orgánica, fósforo, azufre, pH, zinc, sodio y nitratos hasta 60 cm de profundidad, y realizar muestreos sectorizados cuando el rendimiento varíe dentro de la misma parcela.

Dosis adaptada al potencial de rendimiento

Con la información del diagnóstico, la cantidad de nitrógeno debe ajustarse al nivel de rendimiento esperado de cada ambiente. Pagnan mostró modelos basados en diez años de ensayos en el centro y sudoeste de Córdoba, que sugieren ≈ 157 kg N/ha para rendimientos de 6‑9 t/ha y ≈ 200 kg N/ha para rendimientos de 12‑15 t/ha, combinando aporte del suelo y fertilizante.

"Los valores no son transferibles de una zona a otra; cada región necesita su propio modelo calibrado", subrayó.

Calendario de aplicación y fertilizaciones tardías

El momento de la aplicación también influye. La absorción de nitrógeno aumenta a partir de la fase V6‑V7, pero los híbridos modernos pueden absorber hasta 40 % del nitrógeno en etapas post‑floración. Por ello, se está evaluando la práctica de dividir la dosis: aplicar el 60 % temprano y reservar el 40 % para etapas más avanzadas, ajustando según pronóstico climático, expectativa de rendimiento y precios de insumos.

"El objetivo es colocar el nitrógeno cuando el cultivo lo demanda, no simplemente aplicar por aplicar", explicó Acosta.

Con estas recomendaciones, los productores podrán reducir pérdidas y mejorar la eficiencia del uso del nitrógeno en la próxima campaña, adaptándose a la variabilidad de suelos y condiciones climáticas.