La Argentina mira este martes con atención las elecciones de medio término en Estados Unidos, donde se pone en juego la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. El resultado definirá quién controla el Congreso desde el 3 de enero y, según un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), tendrá efectos concretos sobre las tasas, el petróleo, los aranceles y el respaldo político a Javier Milei. El dato que enmarca la previa: el riesgo país cerró el viernes en 791 puntos, su nivel más alto desde octubre de 2025.

El escenario de fondo es poco habitual. Estados Unidos sostiene una guerra con Irán que empezó el 28 de febrero y ya lleva ocho meses, la Reserva Federal volvió a subir las tasas y los rendimientos de largo plazo están en máximos desde 2002. A eso se suma la política arancelaria de Donald Trump, que acumuló reveses judiciales pero continúa vigente.

El crudo alto, un beneficio con contracara

El conflicto bélico empujó el Brent por encima de los USD 100 durante buena parte del año y hoy ronda los USD 114 por barril. El cierre parcial del Estrecho de Ormuz obligó a compradores de Japón, Corea del Sur, China y el sudeste asiático a buscar otros proveedores, y la Argentina quedó entre los beneficiados.

La producción local de petróleo marcó en septiembre un récord de 973.700 barriles diarios, según la Secretaría de Energía. Vaca Muerta aportó 698.500 barriles por día, el 71,7% del total nacional. El superávit comercial energético entre enero y septiembre llegó a USD 9.427 millones, más de un 20% por encima de todo 2025, y las exportaciones de combustibles y energía sumaron USD 12.452 millones, con un salto interanual del 56,6%. Tailandia, Singapur, Malasia y Vietnam, que no habían comprado crudo argentino el año pasado, acumularon operaciones por unos USD 1.500 millones.

El problema es que esa misma guerra que mejora los términos de intercambio mantiene altas las tasas globales y complica el acceso al financiamiento. CEPA plantea que, si los republicanos pierden y Trump profundiza el conflicto para compensar con una victoria militar, el petróleo podría seguir caro —con lo que las exportaciones argentinas seguirían firmes— pero las condiciones financieras se deteriorarían todavía más.

Tasas, deuda e inteligencia artificial

En septiembre la Fed subió su tasa de referencia 0,25 puntos, hasta el 3,75%, y anticipó otra suba. El bono del Tesoro a 10 años llegó al 5,3%, el mayor nivel desde 2002, y hoy ronda el 5,0%. CEPA identifica tres motores de esa presión: la inflación ligada a la guerra, el déficit fiscal estadounidense —cerca del 6% del PBI, con deuda que pasaría del 125,8% al 128% del PBI hacia 2028— y la demanda de crédito para inversiones en inteligencia artificial. Un ejemplo de esa sensibilidad: el 8 de octubre, cuando se supo que los ingresos de OpenAI eran USD 20.000 millones menores a lo informado, la tasa a 10 años cayó 0,35 puntos en una sola jornada.

El economista Orlando Ferreres, titular de la consultora OJF, advirtió que si los demócratas se quedan con la Cámara