El contrabando de cigarrillos provoca una pérdida anual de $25 millones en impuestos para El Salvador, según Alex Fernández, presidente de la Asociación de Distribuidores de El Salvador (ADES). Esta cifra corresponde únicamente al sector tabacalero y refleja el peso del comercio ilícito sobre la recaudación fiscal.

El presidente de ADES explicó que el contrabando ha sido sancionado siempre por la ley aduanera y el código penal, aunque por años quedó relegado frente a delitos como la extorsión y el homicidio en épocas de mayor inseguridad. Aclaró que no se trata de actividades aisladas: el contrabando está vinculado a estructuras de crimen organizado que también participan en narcotráfico y trata de personas.

El caso de los cigarrillos ilustra el fenómeno

Según Fernández, las marcas ilegales se producen principalmente en China o Corea, pasan por Panamá y luego a zonas libres de Belice o Guatemala. Desde allí ingresan clandestinamente a El Salvador, sobre todo a través de puntos fronterizos no habilitados. Destacó que la marca Modern logró posicionarse entre los consumidores al punto de ser solicitada por nombre.

Impacto económico y social del contrabando

El presidente de ADES detalló que en 2018, el 43% de los cigarrillos consumidos en el país eran de contrabando. Tras la implementación del Plan Anticontrabando, esa cifra descendió al 24% en 2025, aunque las pérdidas fiscales anuales por impuestos no percibidos siguen en torno a los $25 millones.

La diferencia de precios es notoria: una cajetilla de Modern cuesta un dólar, mientras que la legal más barata se vende a $2.40 y la más cara puede alcanzar los cuatro dólares. Fernández destacó que El Salvador es el segundo país con la base impositiva más alta sobre tabaco en la región, solo detrás de Panamá.

Otros productos de contrabando y falsificación

El problema no se limita al tabaco. Fernández identificó el alcohol como el segundo rubro más afectado. En este caso, el riesgo aumenta por la falsificación y adulteración: existen casos en los que se rellenan botellas vacías y se venden como originales, lo que representa un peligro para la salud.

Los medicamentos son otro foco de preocupación. Muchos productos no regulados ni aprobados ingresan al país, exponiendo a la población a graves riesgos sanitarios. Además, Fernández enumeró otros productos comúnmente afectados por el contrabando: aves, ganado, quesos, aceites y artículos de primera necesidad.

El presidente de ADES señaló que existe una cultura del “más vivo”, donde algunos consumidores piensan que comprar productos de contrabando es una muestra de astucia, sin considerar los riesgos ni el daño a la economía formal.

El Salvador busca reducir el contrabando con campañas de concienciación y acciones coordinadas entre instituciones para proteger la economía y la salud de la población.