James Lewis, descendiente de una familia que se asentó en la Patagonia a principios del siglo XX, relata que la falta de rentabilidad en la producción de lana obligó a abandonar su estancia en 1994, dejando vastas áreas sin actividad productiva.

Orígenes y asentamiento

Los Lewis llegaron desde Inglaterra, primero a las Islas Malvinas y Tierra del Fuego, antes de establecerse en Santa Cruz. El bisabuelo, originario de Bristol, trabajó como carpintero en Ushuaia y participó en la construcción de las primeras viviendas. Posteriormente, el abuelo llegó como tropero y fundó la primera explotación ovina que marcó el inicio de la presencia familiar en la región.

"Mi abuelo llegó como tropero y, con el tiempo, construyó la base de lo que hoy es nuestra finca", recordó Lewis.

Auge, crisis y abandono

Durante décadas la familia crió ovejas en extensos campos sin cercas, llegando a manejar 5.500 ovejas y un plantel de trabajadores. La actividad prosperó hasta que, a finales de la década de 1980, el precio de la lana colapsó y la política de convertibilidad profundizó la crisis. Tras varios años de resistencia, la explotación se vio forzada a cerrar en 1994.

"El derrumbe del precio de la lana y la convertibilidad nos dejaron sin salida viable", explicó Lewis.

A pesar del cierre, Lewis mantuvo su vínculo con la tierra, describiendo el campo como "su casa" y siguiendo presente en la estancia para apoyar a los trabajadores que continúan allí.

Perspectiva de futuro

Lewis señala que la despoblación de los territorios rurales es el principal desafío para Santa Cruz. Argumenta que no basta con contratar mano de obra aislada; es imprescindible crear condiciones que permitan a familias vivir y producir en el campo. Destaca el papel esencial de la presencia femenina para consolidar hogares estables.

"Sin la participación de las mujeres, es muy difícil que una familia se arraigue en la zona", afirmó.

El vacío de los establecimientos ha favorecido la expansión de fauna como guanacos, pumas y zorros, y ha generado nuevos problemas, entre ellos la proliferación del jabalí. Además, Lewis observa cambios climáticos, como inviernos con menos nieve y precipitaciones, que también afectan la actividad ganadera.

Próximos pasos

Según Lewis, la clave está en volver a hacer rentable la producción ovina y diversificar actividades para que los jóvenes encuentren motivos para quedarse o regresar. La recuperación de los campos vacíos implicaría también un equilibrio ecológico y la mitigación de los problemas derivados de la sobrepoblación de especies silvestres.