El consumo masivo no logra despegar ni siquiera en los distritos donde el salario formal subió. Un informe de la Fundación Encuentro —un think tank vinculado al Frente Renovador de Sergio Massa— comparó la evolución de los ingresos registrados con las ventas en supermercados y encontró que, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, el salario real formal creció en ocho provincias, pero en todas ellas el consumo igual se derrumbó.

El caso más extremo es el de Santiago del Estero: allí el salario real formal trepó un 25% respecto a noviembre de 2023, mientras que el consumo en supermercados cayó un 29% en la comparación de enero a julio de 2026 contra el mismo tramo de 2023, según los registros del Indec.

Las otras jurisdicciones donde el ingreso registrado mejoró son Neuquén, Santa Fe, Ciudad de Buenos Aires, Catamarca, Jujuy, Corrientes y Formosa. En los 16 distritos restantes, donde el salario real directamente retrocedió, las ventas en supermercados también bajaron.

El salario formal ya no sostiene el discurso oficial

Hasta hace poco, el gobierno se apoyaba en la evolución del salario real para defender su gestión. En un discurso ante empresarios en el Consejo de las Américas, a fines de agosto, Javier Milei había afirmado: "No aumentó el desempleo. Tampoco cayeron los salarios".

Los números actualizados de la Secretaría de Trabajo a junio pasado muestran otro panorama: el salario registrado privado quedó seis décimas por debajo del nivel que tenía antes de la asunción de Milei. El índice de salarios del Indec, menos afectado por las variaciones del empleo, ya marcaba hace un mes y medio una caída real del 3,2% en los ingresos privados formales frente a noviembre de 2023. La suba del 0,7% registrada en julio no alcanzó a compensar esa pérdida.

Por qué sube el salario y cae el consumo

La Fundación Encuentro atribuye esta aparente contradicción a tres factores: el aumento del desempleo, el avance del empleo informal y el encarecimiento de los servicios. La hipótesis central es que un salario por encima de la inflación no garantiza que el ingreso disponible de los hogares crezca.

El frente laboral aporta datos duros. El Indec informó que la desocupación llegó al 7,9% en el segundo trimestre de 2026, el peor registro de la era Milei: subió 0,1 puntos respecto al trimestre anterior y 0,3 puntos frente al mismo período de 2025. Los puestos de trabajo formal, además, cayeron un 0,7% interanual.

El empleo informal, por su parte, marcó un nuevo récord histórico al alcanzar el 45%, con unos 348.000 trabajadores más en un año, casi todos nuevos cuentapropistas.

El tercer factor es la canasta de servicios, cuyo peso creciente sobre el bolsillo explica por qué la mejora del salario formal —que además alcanza a cada vez menos trabajadores— no se traduce en más consumo en las góndolas.