En julio de 2026 el sistema financiero argentino contabilizó 3 944 sucursales, 229 menos que en el mismo mes de 2025 y 672 menos que en julio de 2019, según datos publicados por el Banco Central (BCRA). Esa caída representa una reducción del 14,5 % de la red física.
Evolución de la red física
En julio de 2020 había 4 614 sucursales; el año siguiente la cifra bajó a 4 586, y en 2022 se mantuvo en 4 584. Para julio de 2023 el total era 4 490, y en 2024 descendió a 4 381. El descenso se aceleró en los últimos años, llegando a 4 173 en julio de 2025 y a 3 944 en 2026.
Factores detrás del cierre
El impulso principal provino del cambio de hábitos tras la pandemia, que obligó a digitalizar la mayoría de las operaciones. Hoy, el 90 % de las transacciones se hacen online y el 80 % de los nuevos clientes se incorpora por canales digitales. Además, fusiones como la compra de HSBC por parte de Galicia y la absorción del Macro por Itaú generaron la eliminación de sucursales duplicadas.
"Los clientes exigen soluciones rápidas y siempre disponibles", afirmó un portavoz de un banco argentino.
Impacto laboral y planes de inversión
El ajuste de la red también implicó la pérdida de 20 231 puestos de trabajo, según el BCRA, que registró 86 795 empleados en junio de 2026, frente a 107 026 hace siete años. Paralelamente, las entidades están destinando US$210 millones en 2026 a fortalecer su infraestructura tecnológica y han anunciado un plan de inversión de US$500 millones para los próximos tres años, reforzando la apuesta por un modelo digital con atención humana especializada cuando sea necesario.
El proceso refleja una transformación estructural del sector bancario argentino, impulsada por la digitalización y la consolidación de la industria, y se espera que continúe adaptándose a la demanda de servicios en línea.