El 12 de octubre de 2026, dirigentes y expertos del agro argentino presentaron una hoja de ruta que pretende vender conocimiento técnico a mercados extranjeros, apoyándose en la inteligencia artificial (IA) como motor principal.

Gestión de datos como base

Para que la IA sea útil, los actores del campo deben consolidar la información que generan diariamente. La falta de orden en los registros impide que los algoritmos aporten valor real. Según los analistas del sector, la prioridad es estructurar los datos de producción, procesos y saber local antes de buscar herramientas tecnológicas.

La IA potencia la toma de decisiones

Una vez que la información está centralizada, la IA puede combinar fuentes dispares y ofrecer respuestas más precisas que la simple acumulación de cifras. Esto permite optimizar cultivos, mejorar la gestión del ganado y diseñar soluciones que pueden ser empaquetadas como servicios para otros países.

"Convertir un problema en una oportunidad que genera miles de dólares", afirmó Mike McCloskey, dueño de un tambo de 20.000 vacas en la provincia de Buenos Aires.

Capacitación y difusión del conocimiento

El éxito de la iniciativa depende también de formar a los profesionales del agro. Se propone crear programas de capacitación y compartir casos de éxito dentro de la industria, de modo que el aprendizaje individual se convierta en un activo colectivo y digitalizable.

Perspectiva de mercado

Tras una fase de estabilización de precios, se espera que el costo de la carne vacuna aumente alrededor de un 10 % antes de fin de año, lo que refuerza la necesidad de diversificar ingresos más allá de los productos tradicionales.

En conclusión, Argentina pretende pasar de exportar solo materias primas a ofrecer también soluciones, procesos y estrategias agropecuarias basadas en datos y IA, ampliando su presencia en la cadena de valor global.