Los productores agrícolas argentinos atraviesan un momento económico más favorable que sus competidores directos de Estados Unidos y Brasil, según se desprende de informes de distintos organismos y de la propia dinámica del mercado internacional. La Bolsa de Cereales de Córdoba proyectó un escenario positivo para los márgenes de los principales cultivos de la campaña 2026/27, mientras que los datos que llegan desde el norte y desde el vecino país muestran un panorama mucho más complicado.
La deuda récord de los farmers
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) informó que la deuda financiera de los productores estadounidenses alcanzó niveles históricos: US$ 605 mil millones tomados con el sistema financiero formal. La cifra crece por encima de la inflación y refleja la fragilidad del presente rural en ese país. Según el organismo, el número podría estar subestimado, porque solo contempla los canales financieros tradicionales y deja afuera el crédito que los farmers reciben de proveedores de insumos, maquinaria, cooperativas y otros actores no formales.
Un caso testigo que circuló en las últimas semanas muestra la magnitud del fenómeno: una cooperativa agrícola pasó de prestar US$ 100 millones a sus socios la campaña pasada a US$ 1.000 millones para la actual.
La Universidad de Illinois, que sigue de cerca la economía del sector, aportó otro dato elocuente: para esta campaña los costos subieron 4,5% interanual, mientras que los ingresos cayeron 2,6%. La combinación de precios bajos, costos altos y el encarecimiento de los combustibles y fertilizantes por la guerra en Medio Oriente terminó de deteriorar la ecuación. En ese marco, el presidente Donald Trump anunció que Rusia le exportará diésel para bajarle el costo del combustible a sus productores.
A eso se suma la guerra arancelaria de la administración Trump, que generó distorsiones en el comercio, en particular en las exportaciones de soja hacia China, un mercado que hoy responde más a la geopolítica que al juego de la oferta y la demanda.
Brasil: mora récord y campos a remate
En Brasil el panorama no es mejor. La mora bancaria de los productores creció de forma significativa y las subastas de propiedades rurales se multiplican. La deuda considerada incobrable trepó a casi 20% de la masa crediticia, contra un 5,5% de dos años atrás. La deuda "problemática" alcanza unos US$ 33 mil millones, cuatro veces más que hace dos años.
La combinación de costos altos y tasas de interés que pasaron de 2% a 15% en cinco años detonó los márgenes de los agricultores brasileños. Muchos están dejando el maíz para sembrar algodón o sorgo, cultivos que requieren menos capital de trabajo. Los pedidos de quiebra crecieron 56% en 2025, sobre un 2024 que ya había duplicado a 2023.
El malestar del sector se tradujo en las urnas: el voto rural se volcó masivamente hacia Flavio Bolsonaro en la primera ronda de las elecciones. Trump también sigue de cerca el voto rural de cara a las legislativas que se vienen en Estados Unidos.
Una ventana para Argentina
Con márgenes positivos proyectados para la próxima campaña y competidores endeudados o con problemas de rentabilidad, los productores argentinos aparecen en una posición relativa inmejorable. La incertidumbre climática del Super Niño en Brasil y la fragilidad financiera de los farmers estadounidenses podrían traducirse en oportunidades comerciales para el campo local en los próximos meses.