El lunes 15 de octubre de 2026, autoridades estadounidenses y británicas confirmaron la retirada inmediata de 12 aviones de la base aérea RAF Fairford, citando un posible ataque con drones ordenado por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.

"El ataque forma parte de un complot iraní en múltiples frentes", indicaron funcionarios de EE.UU. y Reino Unido.

La medida se produjo una semana después de que Irán supuestamente planeara el asalto, según los mismos oficiales. La retirada se describió como una acción preventiva para proteger tanto a la tripulación como al material.

Reacción de Irán y del Reino Unido

Irán convocó al embajador británico en Teherán para rechazar las acusaciones, calificándolas de "sin fundamento" y señalando que el primer ministro británico Andy Burnham había sido "irresponsable y destructivo" hacia el país.

"Las acusaciones son sin fundamento", declaró el portavoz del gobierno iraní.

El Reino Unido, por su parte, defendió la decisión como una medida de seguridad necesaria, sin entrar en detalles operativos.

Posición israelí y el contexto del petróleo

En paralelo, Israel reiteró que su presencia militar en Cisjordania es "permanente" y que defiende la "identidad judía para evitar una islamización" del territorio.

"No apoyamos un ataque conjunto con EE.UU. contra Irán, no sería conveniente de cara a las elecciones legislativas de octubre", afirmó el primer ministro Benjamin Netanyahu.

El estrecho de Ormuz sigue cerrado, lo que incrementa la presión sobre los precios del petróleo y genera incertidumbre en los mercados internacionales.