El fenómeno de El Niño 2026-2027 ha elevado la temperatura del océano Pacífico frente a la costa costarricense, lo que llevó a la Universidad Estatal a Distancia (UNED) a desplazar 2,700 corales de estructuras a 5 m de profundidad a nuevas ubicaciones a 13 m en Isla Tortuga, provincia de Puntarenas, con el objetivo de reducir su exposición al calor.
Medidas de emergencia
El traslado se realizó como parte de un proyecto de restauración que cultiva corales en viveros marinos. Según el investigador Yeison Lizano Rojas, responsable del programa, “el problema de este fenómeno, o sus efectos, es que genera un calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico y, como consecuencia, genera adversidades para diferentes organismos marinos, entre ellos los arrecifes coralinos”.
Riesgos para el ecosistema
El aumento prolongado de la temperatura provoca estrés térmico en los corales, desencadenando la expulsión de las algas simbióticas (zooxantelas) que les suministran la mayor parte de su energía. Cuando estas algas se pierden, los corales pierden su color y su capacidad alimenticia, proceso conocido como blanqueamiento. Si las condiciones adversas persisten, la mortalidad de los arrecifes se vuelve probable, afectando también a especies dependientes y a actividades económicas vinculadas a la biodiversidad marina.
Suspensión de labores de restauración
Ante la emergencia, el equipo decidió pausar temporalmente la siembra de nuevos corales, la fragmentación y la instalación de nuevas estructuras, actividades esenciales para la expansión de poblaciones saludables.
El monitoreo continuará y se evaluará la posibilidad de reactivar las tareas de restauración una vez que las temperaturas del agua vuelvan a niveles compatibles con la supervivencia coralina.