En medio de un año complejo para la industria textil argentina, la influencer y empresaria Belu Lucius salió a defender la producción nacional de las prendas de su marca de ropa infantil y femenina, V-Raptor. Lo hizo durante su participación en el podcast Construyendo Negocios, donde contó que, pese a la apertura comercial, no está dispuesta a importar desde China.
"Producimos todo acá. Si acá lo puedo hacer y lo puedo hacer bien", sostuvo Lucius, que acumula más de 3,3 millones de seguidores en Instagram. Para la emprendedora, traer mercadería del exterior implica plazos largos y, sobre todo, dejar de sostener puestos de trabajo que, según remarcó, pueden mantenerse en el país.
Una decisión con costos
Lucius reconoció que fabricar localmente exige una inversión mayor y una participación directa en cada etapa del proceso. "No tengo la necesidad de meterme en el lío de irme a China, de traer el contenedor que me tarda sesenta días, sacarle laburo a la gente de acá", explicó. Y agregó: "Debo tener competencia que ya lo trae de China. ¿Para qué voy a hacer lo mismo que el resto?".
La empresaria contó que sigue de cerca la confección de cada prenda. "Tenemos un estándar en la confección, en la fabricación, en la producción, en la tela que nosotros compramos, porque vamos con todos los procesos", detalló. El recorrido incluye la compra de tela, el estampado digital al agua, el corte y la confección en talleres especiales que utilizan hilos resistentes para evitar que las prendas se rompan o se descosan.
"Me da orgullo hacerlo acá", afirmó Lucius. "Estoy muy orgullosa de que en este país se puede hacer bien", añadió sobre su decisión de sostener la producción en el mercado local.
Calidad antes que precio
Para explicar por qué no reduce costos a expensas del producto final, la empresaria usó una comparación con los alimentos. "Y las papas fritas no son las mismas papas fritas. Mantuvieron el precio. Entonces, ¿qué pasó? Bajaron la calidad", dijo. "Bueno, nosotros la calidad va a ser exactamente la misma", sostuvo. Luego reconoció el impacto económico de ese objetivo: "Todo eso se paga, tiene un costo altísimo, pero preferimos seguir teniendo esos mismos estándares de calidad".
El origen del proyecto
La marca nació en 2023, junto a su pareja, el exjugador de rugby Javier Ortega Desio, después de que este dejara el seleccionado argentino. "Cuando a él lo desafectan de los Pumas, decimos: 'Bueno, ¿y ahora? Bienvenido al mundo real. ¿Qué se hace? ¿Qué hacemos? ¿En qué te puedo acompañar?'", recordó Lucius.
La respuesta fue crear un modelo de pijama para niños que no encontraba en el mercado argentino. "Salió la idea de la fabricación, la creación de un pijamita que acá en Argentina no se vendía. Era un modelo muy estilo australiano", explicó. Ortega Desio solía traerle ese tipo de prendas de sus viajes a Australia. "Él me los traía siempre que viajaba a Australia para mis hijos. Y esto lo tenemos que hacer. Y lo hizo", contó.
Antes de la indumentaria, la pareja había incursionado en otros rubros: un negocio con más de 500 artículos de librería, juguetería y bazar, y un camión de yogur helado para festivales y eventos. La pandemia interrumpió esa actividad y vendieron el vehículo, aunque conservaron las máquinas con la idea de retomar el proyecto, algo que finalmente no ocurrió.
Un sector en caída
Las declaraciones de Lucius llegan en un momento delicado para la actividad textil. Entre enero y julio de 2026, la producción del sector retrocedió 22,6% en comparación con el mismo período del año anterior, según los datos disponibles. El rubro acumula cierres de talleres, caída de la actividad y pérdida de empleos, un contexto que vuelve más significativa la apuesta de la empresaria por la fabricación local.