El 25 de agosto de 2026 la Casa Blanca anunció la Operación Economic Outcast, un conjunto de sanciones que afecta a 60 personas y entidades vinculadas a negocios con Irán. La medida, anunciada desde Washington, busca presionar al régimen iraní tras seis meses de conflicto sin una victoria clara.

Qué incluye el paquete

Las restricciones abarcan sectores como el oro, los activos digitales, la aviación y el transporte marítimo. Además, EE.UU. reactivó su política de sanciones secundarias, advirtiendo a terceros que comercien con Irán o con equipos militares rusos que podrían ser sancionados.

"Las sanciones nunca se han detenido; Irán vive bajo distintos regímenes de sanciones desde la década de 1980", señaló el historiador Arash Azizi, de la Universidad de Yale.

Impacto militar y económico

El conflicto ha dejado los arsenales de interceptores de misiles de EE.UU. en niveles críticos y ha inutilizado varias bases en el Golfo. En respuesta, el presidente Donald Trump declaró que, una vez concluida la campaña contra Irán, el estrecho de Ormuz pasará a ser territorio estadounidense.

El enfrentamiento ha encarecido el combustible en EE.UU. en un 40 %, mientras que el 90 % del crudo iraní sigue yendo a China, un socio que Washington evita sancionar directamente por temores de desestabilizar el sistema financiero global.

Opinión de expertos

Azizi advirtió que, aunque la presión económica podría abrir una mesa de negociación, “una rendición total no ocurrirá”. Según él, la estrategia actual refleja “más una actitud desesperada que una política bien diseñada”.

Próximos pasos

El futuro de la presión económica dependerá de la capacidad de EE.UU. para mantener el bloqueo sin afectar a sus aliados. Mientras tanto, el discurso de Trump sobre el estrecho de Ormuz sugiere una escalada simbólica que podría complicar aún más las negociaciones.