El 8 de septiembre de 2024 entrarán en vigor aranceles del 50 % entre Estados Unidos y Canadá sobre una lista que incluye lácteos, bebidas alcohólicas, miel y equipamiento deportivo. En esa ronda, el aceite de colza proveniente de Canadá quedó excluido del gravamen.
Aranceles cruzados
Tras el colapso de las negociaciones entre la administración de Donald Trump y el gobierno de Mark Carney, EE.UU. impuso tarifas del 50 % a productos canadienses como cemento, palitos de helado y acero. Canadá respondió con medidas similares sobre acero, electrodomésticos y papel, también al 50 %.
Por qué el aceite de colza está exento
El crudo vegetal es un insumo esencial para la industria del biodiésel en EE.UU. La oferta interna de aceites vegetales y grasas animales no cubre la demanda generada por la política de fomento a los biocombustibles. Según la Administración de Información Energética (EIA), en mayo pasado el 21 % de la producción de biodiésel se realizó con "otros aceites vegetales", entre los que predomina el aceite de colza importado de Canadá.
"El aceite de colza canadiense es crítico para mantener los niveles de producción de biodiésel bajo el actual mandato de biocombustibles", señaló la EIA.
Riesgos de un bloqueo futuro
Un eventual veto al aceite de colza elevaría los precios del aceite de soja en EE.UU., obligando al país a buscar alternativas en otras naciones. Argentina, gran exportador de soja, sería un candidato lógico, pero las barreras arancelarias actuales hacen inviable su ingreso al mercado estadounidense.
Qué sigue
Si la disputa comercial se intensifica, podría revisarse la exclusión del aceite de colza, lo que impactaría tanto a los productores canadienses como a la cadena de suministro de biodiésel en EE.UU. Por ahora, el crudo vegetal sigue libre de aranceles, manteniendo la estabilidad del sector.