A principios de 2024, empleados de tres de las cinco mayores casas editoriales de EE. UU—HarperCollins, Simon & Schuster y Hachette—revelaron que emplean sistemas de inteligencia artificial generativa para crear correos a agentes literarios, textos de contratapa y material promocional sin comunicarlo a los autores, según una investigación de la revista Wired basada en testimonios anónimos.

IA en la producción editorial

En HarperCollins, la dirección adquirió licencias de Claude (Anthropic) y, posteriormente, incorporó ChatGPT y la plataforma Jasper. Un grupo interno, designado como “campeones de IA”, se encargó de explorar nuevas aplicaciones en reuniones mensuales. Cuando algunos colegas plantearon dudas legales y éticas, la persona a cargo desestimó los argumentos, describiéndolos como "el costo de hacer negocios". > "Fue una bofetada", comentó un empleado que presenció la discusión.

Los trabajadores señalaron que, además de redactar textos, la IA se utilizó para diseñar portadas y producir videos publicitarios, ampliando su presencia en la cadena de valor editorial.

Resistencia interna

En Simon & Schuster, controlada por el fondo KKR, se lanzó en mayo de 2024 un concurso interno con un premio de USD 10,000 para la mejor propuesta de uso de IA. Tras la queja de los empleados en asambleas, la iniciativa fue frenada. La tensión volvió a escalar cuando el personal reunió firmas para una carta abierta dirigida al CEO Greg Greeley, rechazando la posible adopción de Blueprint, una herramienta de Skan AI que analiza flujos de trabajo. > El 6 de octubre, Greeley respondió en un memo interno que la compañía no había tomado ninguna decisión sobre Blueprint ni sobre otras soluciones de monitoreo.

Curiosamente, la plataforma de detección de texto generado por IA Pangram señaló que parte del mismo memo parecía haber sido redactado con IA.

Wibke Grutjen, directora global de marketing y comunicaciones de Simon & Schuster, indicó que los empleados solo pueden usar herramientas empresariales aprobadas; su uso no es obligatorio y las aplicaciones no autorizadas están prohibidas.

Reacciones del sector

Agentes literarios sospechan, desde principios de año, que editores de las tres casas utilizan IA para redactar cartas de rechazo a manuscritos. "Comparamos correos de distintos libros de los mismos editores y todos mostraban patrones típicos de IA", afirmó uno de ellos a Wired. Los empleados confirmaron que esas sospechas son fundadas.

Un vocero de Hachette declaró que la editorial "apoya el uso de IA para fines operativos que ayuden a que los libros lleguen a más lectores", pero que "no respalda usos creativos, incluida la comunicación con autores y socios".

El salario promedio de un puesto inicial en editoriales de Nueva York se situó en USD 47,583 en 2023, según datos citados en el reportaje, lo que alimenta la percepción de inequidad frente al gasto en licencias de software.

El temor de los agentes radica en que los manuscritos inéditos puedan ser cargados a sistemas de IA abiertos, por lo que varios han empezado a incluir cláusulas restrictivas en sus contratos con las editoriales.