El presidente Javier Milei equiparó la incertidumbre generada por el kirchnerismo en la Argentina con la prima de riesgo brasileña bajo el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Sin embargo, los números muestran una diferencia significativa entre ambos países. El riesgo país de la Argentina se ubica en 439 puntos básicos, mientras que el de Brasil ronda los 175 puntos, uno de los niveles más bajos entre las principales economías de América Latina.
Diferencias estructurales
Para los economistas, la distancia entre ambos indicadores responde a diferencias estructurales. Aunque el gobierno de Lula mantiene rasgos de una política económica más intervencionista y un mayor peso del Estado, Brasil preservó reglas institucionales y financieras que la Argentina perdió durante los gobiernos kirchneristas.
Miguel Kiguel, exsecretario de Financiamiento y socio de la consultora Econviews, explicó que tanto Lula como su antecesor Jair Bolsonaro convivieron con déficits fiscales elevados, aunque aclaró que esos desequilibrios fueron financiados mediante deuda en moneda local y no con emisión del Banco Central.
Riesgo país
Según Kiguel, la principal diferencia es que Brasil nunca reestructuró su deuda soberana ni puso en duda el cumplimiento de sus compromisos financieros. Iván Carrino, economista e investigador asociado de Faro-UDD, coincidió en que la comparación encuentra un límite en la historia reciente de ambos países.
Fernando Marull, socio de FMyA, recordó que Brasil mantiene desde hace décadas un riesgo país bajo porque su deuda está mayoritariamente denominada en moneda local. El presidente de AdCap Grupo Financiero, Javier Timerman, recordó que cuando Lula derrotó a Jair Bolsonaro en las elecciones de 2022, el riesgo país brasileño subió entre 30 y 50 puntos.
En la Argentina, escenarios recientes fueron mucho más drásticos. Tras la derrota de Mauricio Macri en las PASO de 2019 frente a Alberto Fernández, el riesgo país escaló alrededor de 600 puntos en pocos días.
Conclusión
El 'Riesgo Kuka' no se puede comparar ni remotamente con el 'Riesgo Lula', según Timerman. El mercado puede preferir una política fiscal más ortodoxa, pero las diferencias estructurales entre Brasil y Argentina son clave para entender la situación económica de cada país.