En la primera semana de septiembre, los precios del aceite de girasol iniciaron una caída tras el arranque de la campaña comercial en el Mar Negro. La tendencia se produce en un contexto de incertidumbre sobre la capacidad exportadora de Ucrania y Rusia, agravada por ataques y problemas logísticos.

Ataques y paralizaciones

Rusia bombardeó una planta procesadora de aceite de girasol en la ciudad ucraniana de Dnipro, perteneciente a la filial local de Bunge. La instalación quedó inoperativa.

"La planta quedó paralizada tras el ataque", informó la compañía.

Exportaciones ucranianas por rutas alternativas

A pesar del conflicto, el Ministerio de Agricultura de Ucrania informó que, en lo que va de septiembre, el país logró despachar 97.000 toneladas de aceite de girasol mediante rutas alternativas como el río Danubio, transporte terrestre y ferrocarril.

"Hemos priorizado la exportación de productos con mayor valor agregado, como el aceite de girasol", señaló el ministerio.

Proyecciones y precios internacionales

El USDA estima que, en el ciclo comercial 2026/27, que arrancó en septiembre, Rusia y Ucrania podrían exportar conjuntamente 10,1 millones de toneladas de aceite de girasol, lo que representaría 63 % del suministro mundial. Sin embargo, la continuidad de la guerra podría impedir el uso de puertos del Mar Negro y frenar esa proyección.

En Argentina, el precio FOB oficial "spot" del aceite de girasol crudo a granel se redujo a 1.292 u$s/tonelada durante septiembre. En el mercado interno, el valor promedio negociado por el girasol en condición cámara en el norte del Gran Rosario rondó los 730.000 $/tonelada, aunque con volúmenes muy reducidos. Los contratos forward para la campaña 2026/27, con entrega en Rosario a partir de diciembre de 2026, alcanzan un máximo de 450 u$s/tonelada, por debajo del pico de 480 u$s/tonelada registrado a finales de agosto.

Impacto en el mercado local

La desaceleración de precios refleja la combinación de una oferta restringida y la búsqueda de alternativas logísticas por parte de los exportadores. Mientras la demanda internacional sigue enfocada en los orígenes tradicionales, la incertidumbre sobre los flujos marítimos mantiene la volatilidad en los precios locales.

Se espera que los próximos meses definan si los exportadores podrán superar el "apagón logístico" del Mar Negro y estabilizar el mercado global de aceite de girasol.