La evacuación de hacienda desde las islas del Paraná frente a Victoria, Entre Ríos, avanza con un operativo de seguridad paralelo. Ante la posibilidad de una crecida importante, los productores isleños apuran el traslado de sus animales a tierra firme y las fuerzas de seguridad reforzaron los controles en puertos, caminos y embarcaciones para prevenir el abigeato.
El dispositivo involucra a la Sociedad Rural de Victoria, la Policía de Entre Ríos, la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval Argentina. En las bocas de carga y descarga se revisan documentos, guías de traslado y marcas del ganado. Si los datos declarados no coinciden con lo que llega a la costa, o si aparecen ejemplares que podrían ser de otros dueños, entra en escena la Brigada de Abigeato para determinar la procedencia.
Un problema que venía de antes
La preocupación por la seguridad rural en la zona no nació con la alerta climática. A fines del año pasado, la entidad ruralista ya había advertido sobre las limitaciones operativas de Gendarmería en el departamento Victoria, donde el destacamento tenía restricciones de movilidad y de personal. Según el relato de la propia Sociedad Rural, ante un accidente o una necesidad operativa los efectivos debían recurrir a la Policía, a productores de la zona o incluso a personal veterinario para conseguir traslados.
A partir de esa situación, la entidad inició gestiones ante autoridades nacionales y provinciales para pedir más recursos: motos de alta cilindrada, automóviles y personal. El objetivo era fortalecer la capacidad de control en caminos y accesos a las islas, donde durante años hubo dificultades para verificar la salida de la hacienda. También se buscó mejorar la coordinación con el concesionario del peaje y con Vialidad Nacional para vigilar la traza del enlace Victoria-Rosario, corredor que concentra accesos a puertos y puntos de carga.
Por qué crece el riesgo de robo
El abigeato se vuelve más probable cuando la hacienda debe salir a las apuradas. En muchas islas fiscales no hay alambrados que separen los rodeos y en algunos establecimientos privados tampoco existen divisiones. Por eso, animales de distintos propietarios pueden mezclarse durante el arreo y el embarque.
"Lo que quisimos hacer fue ordenar el desorden que se produce en la isla en tiempos de crecida, donde se exacerban los delitos rurales", explicó Eduardo Grimaux, presidente de la Sociedad Rural de Victoria.
Grimaux describió una escena habitual en los traslados: un productor llega al puerto con un lote, pero entre los animales aparecen ejemplares con marcas de otros dueños. Los controles permiten detectar esas diferencias antes de que la hacienda siga viaje en camión.
La advertencia climática
El dirigente vinculó la situación con el fenómeno de El Niño. "Siempre que hay un Niño en nuestra zona, en Victoria, hay una creciente, sea chica o grande", señaló. En esta oportunidad, la inquietud aumentó por las advertencias sobre la posible magnitud del evento y por la necesidad de evitar que se repitan episodios de años anteriores: "En 2023 se hablaba de una ola, pero ahora esto va a ser un tsunami".
El operativo conjunto apunta a que la emergencia no se convierta en una oportunidad para el robo de ganado. Con los controles ya activos en puertos y caminos, la coordinación entre productores y fuerzas de seguridad seguirá mientras dure la salida de la hacienda de las islas.