El martes la Corte Suprema de Justicia anuló la resolución de la Cámara Federal que había mantenido vigente la Ley 26.737, conocida como Ley de Tierras Rurales. Con esa decisión el decreto de necesidad y urgencia 70/2023, que derogó el artículo 154 de la norma, vuelve a regir y elimina los topes a la compra de tierras por parte de inversores extranjeros.

"El recurso fue rechazado por falta de legitimación, no por el fondo del asunto", indicó el magistrado que integró la mayoría de la Corte.

Antecedentes judiciales

En 2023 el Centro de Ex‑Combatientes de las Islas Malvinas de La Plata (CECIM) interpuso un amparo contra el DNU, argumentando que la supresión de la Ley de Tierras vulneraría la soberanía nacional y favorecería la concentración de la propiedad. La Cámara Federal de Apelaciones aceptó la demanda y declaró inconstitucional el artículo 154 del decreto, manteniendo los límites a la compra extranjera.

Motivo de la revocación

La Corte Suprema aceptó la apelación presentada por la Casa Rosada y revocó la decisión de la Cámara. No se pronunció sobre la constitucionalidad del decreto; su fundamento fue que el CECIM no tenía la calidad necesaria para iniciar la acción judicial. En palabras del fallo: "la legitimación es un requisito esencial para que exista controversia".

Repercusiones políticas

El Gobierno había intentado, sin éxito, modificar la Ley de Tierras a través del Congreso, pero la presión del sector agropecuario obligó a desistir. Con la revocación, el marco legal vuelve a permitir la venta sin restricción a compradores extranjeros, lo que reaviva el debate entre quienes ven la medida como una oportunidad de inversión y quienes la consideran una amenaza al control de la tierra nacional.

"La liberalización del mercado inmobiliario rural causaría un daño irreparable al pueblo argentino", sostuvo el CECIM al presentar la demanda.

El escenario queda abierto a nuevas discusiones legislativas y a posibles acciones judiciales que busquen equilibrar la apertura del mercado con la defensa de la soberanía territorial.