El jueves una anomalía en las líneas de transmisión dejó sin suministro eléctrico a Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, según informó la Unión Eléctrica de Cuba. En respuesta, la autoridad local habilitó centros comunitarios montados en contenedores marítimos que ya estaban fuera de uso.

Centros de carga y cocina

Los módulos incorporan paneles solares de 400 watts, baterías y sistemas de respaldo que permiten cargar teléfonos, lámparas, ventiladores, motorinas y triciclos eléctricos. Además, ofrecen espacio para cocinar o conservar alimentos que podrían deteriorarse por la falta de energía.

En la zona de Guantánamo operan cinco de los 30 centros construidos en la provincia, ubicados en Maisí, Imías y la capital. Cada uno atiende a alrededor de 50 personas al día.

"La afluencia del pueblo crece por día y ya suman hasta 50 personas en una jornada", comentó Santiago Kindelán, administrador de uno de los espacios.

Los precios varían según el servicio: cargar una motorina cuesta 300 pesos, mientras que la carga de una lámpara o ventilador es gratuita. Los usuarios pueden llevar sus propios alimentos para que el personal los cocine en ollas arroceras y de uso múltiple.

El proyecto también incluye venta de comidas rápidas a precios populares, como chocolate y café a 20 pesos o caldosa a 50 pesos.

"El servicio funciona con muy buena aceptación y organización", afirmó el responsable de la mipyme Sabor Auténtico, vinculada a la iniciativa.

Contenedores como solución habitacional

El mismo tipo de contenedores sirve para paliar la escasez de vivienda en Cuba. El gobierno anunció la construcción de viviendas modulares con estructuras reutilizadas, con el objetivo de transformar más de 3 500 contenedores en hogares, principalmente en La Habana, pero también en otras regiones donde el déficit supera las 800 000 viviendas.

Las casas‑contenedor se adaptan a las altas temperaturas locales y se fabrican a partir de unidades que previamente transportaron equipos para parques solares.

Esta doble estrategia busca mitigar tanto la urgencia energética como la crisis habitacional que atraviesa la isla.