En las últimas horas, la diplomacia china solicitó al embajador argentino una reunión para protestar por las declaraciones del titular de la Oficina de Respuesta Presidencial, Juan Pablo Carreira. El funcionario había atribuido la tragedia que dejó miles de muertos en Nepal a la gestión del Partido Comunista de China.

Reacción de Pekín

El portavoz de la embajada china en Buenos Aires, Wang Wei, manifestó que los comentarios del funcionario argentino "difunden rumores malintencionados que dañan la imagen del Partido Comunista y ponen en riesgo la cooperación bilateral". La cancillería china, liderada por Wang Yi, transmitió su malestar a través del segundo de la misión argentina, Guillermo Simunovich, ante la ausencia del embajador Marcelo Suárez Salvia, quien se encontraba de vacaciones.

"Ciertas declaraciones, motivadas por prejuicios ideológicos, buscan politizar una tragedia humanitaria y perjudicar las relaciones entre ambos países", indicó el vocero chino.

Respuesta del Gobierno argentino

El vocero presidencial, Adrián Ravier, intentó minimizar el episodio en la conferencia de prensa semanal, señalando que la administración solo responde a través de sus canales oficiales y que "no hubo ninguna afirmación oficial que condenara al Partido Comunista de China". Sin embargo, Carreira había publicado en su cuenta que la catástrofe se sumaba a una lista de desastres vinculados a la política china, citando ejemplos como Chernóbil y el Mar de Aral.

"No hay pronunciamiento negativo por parte del Gobierno argentino respecto a la tragedia en Nepal", afirmó Ravier.

Contexto de la tensión bilateral

La queja china se produce en medio de una serie de roces entre ambas naciones, que incluyen la cancelación de un viaje oficial del presidente argentino a China, disputas sobre licitaciones de infraestructura y presuntas presiones de la embajada estadounidense sobre empresas locales para evitar acuerdos con firmas chinas como Huawei. Estas situaciones han generado una atmósfera de desconfianza que el gobierno chino ya había señalado en encuentros diplomáticos previos.

El incidente subraya la fragilidad de la relación bilateral y la necesidad de evitar declaraciones que puedan entorpecer la cooperación en áreas como la asistencia humanitaria y los proyectos energéticos conjuntos.