A escasas horas de que concluya el Estatus de Protección Temporal (TPS) para salvadoreños, el 9 de septiembre, aproximadamente 170 mil migrantes que viven en Estados Unidos podrían perder su permiso de trabajo y quedar expuestos a procesos de deportación.

El caso de Nilson Cañenguez

Nilson Cañenguez llegó a EE. UU. en 1999 y se acogió al TPS cuando tenía 23 años. Con el tiempo fundó una empresa constructora que llegó a emplear a 250 personas y, tras la pandemia, orientó sus negocios al sector inmobiliario. Afirmó que, pese a haber creado empleo y estabilidad económica, nunca logró regularizar su propia situación migratoria. > "Yo por medio de mis empresas le di residencia a varias personas, pero no me la pude dar yo", señaló Cañenguez.

El empresario indicó que planea transferir sus compañías a sus hijos, mientras él enfrenta la pérdida del estatus que ha protegido su estadía durante más de dos décadas.

Petición de líderes religiosos

Un centenar de representantes de la Confraternidad de Entidades Pentecostales de las Américas (CEPA), que agrupa a unas 21 mil iglesias en 36 estados, envió una carta al presidente Donald Trump solicitando una prórroga del TPS antes de su vencimiento. El presidente de CEPA, Ángel Marcial, advirtió que la medida afecta a familias con niños nacidos en EE. UU., estimando que hay 150 mil menores ciudadanos estadounidenses en la comunidad salvadoreña.

Los religiosos recordaron que los beneficiarios del TPS aportan alrededor de 5,400 millones de dólares a la economía estadounidense y pagan cerca de 1,500 millones de dólares en impuestos federales, estatales y locales.

Contexto y posibles repercusiones

El pastor William Rodríguez enfatizó que el fin del programa implica la pérdida del permiso laboral y abre la puerta a deportaciones. La decisión se produce en un clima de política migratoria más restrictiva, tras la eliminación del TPS para ciudadanos de Haití, Venezuela y Afganistán.

Autoridades y organizaciones continúan presionando para que el Congreso evalúe una extensión o una solución migratoria permanente para los salvadoreños que llevan más de veinte años residiendo en el país.