La planta de BASF en General Lagos, en el cordón industrial al sur de Rosario, funcionará con un turno menos a partir del 1° de noviembre. La empresa justificó la medida como una readecuación de su esquema productivo, mientras que el Sindicato de Trabajadores Químicos de Rosario la interpreta como un paso más en la caída de la actividad: según el gremio, 13 operarios ya dejaron la fábrica.

En el predio conviven dos actividades. Por un lado se elaboran dispersiones poliméricas y aditivos, insumos que alimentan la producción de pinturas, impermeabilizantes, adhesivos y materiales para la construcción. Por otro funciona un centro de distribución de productos para la protección de cultivos. Allí se desempeñan cerca de 150 personas entre empleos directos e indirectos, y unos 70 quedan alcanzados por el convenio de la industria química.

La versión de la empresa

BASF atribuyó el ajuste a varios factores que se combinan: menor demanda, capacidad instalada excedente en el país y la región, precios bajo presión y el peso de los costos fijos. En un comunicado, la compañía sostuvo que la decisión busca "fortalecer la competitividad y sostenibilidad de la operación del negocio de dispersiones y resinas en el largo plazo".

La firma aclaró que la medida "no implica el cierre de General Lagos" y que la planta seguirá operando con un lugar relevante en su red regional de abastecimiento. También aseguró que el mercado continuará siendo atendido con los mismos estándares de calidad, seguridad y servicio. Sobre el personal, indicó que gestionará la transición "de manera responsable, promoviendo el diálogo con los representantes de los trabajadores y brindando acompañamiento a las personas involucradas". El texto no especifica cuántos puestos quedan afectados.

El alerta sindical

Del lado gremial, la lectura es distinta. Según el sindicato, hasta hace alrededor de un mes la planta trabajaba de lunes a lunes sin pausas. Hoy la producción se concentra de lunes a sábado por la mañana y, desde noviembre, el esquema quedará formalizado en tres turnos en lugar de cuatro.

En la mesa de negociación que se abrió, la empresa comunicó la baja en la producción y ofreció un plan de retiros voluntarios, de acuerdo con el gremio: indemnización de ley más un 20% adicional y cobertura de obra social extendida por seis meses.

"Hay trece trabajadores menos en la planta", resumió Rubén Carroselli, integrante del gremio químico rosarino.

Según su relato, nueve de esos operarios se acogieron al retiro voluntario. Cuatro estaban próximos a jubilarse; en otros cuatro casos, el dirigente sostuvo que se trató en los hechos de despidos encubiertos bajo la forma de acuerdos voluntarios. La organización se declaró en estado de alerta y en asamblea permanente, y Carroselli afirmó que se mantendrá firme en la defensa de los puestos de trabajo y de los derechos de los trabajadores.

Un contexto industrial que se enfría

El recorte en BASF se suma a otras señales de enfriamiento en la actividad fabril de la región. La industria santafesina cayó 1,9% en agosto y acumula una baja de 3,3% en lo que va de 2026, según los últimos datos difundidos. En paralelo, otras grandes compañías, como Stellantis en Córdoba, frenaron parte de su producción.

La propia empresa reconoce que el problema excede lo local: menciona sobrecapacidad regional y presión de precios, un diagnóstico que coincide con las dificultades que atraviesa la industria química en varios mercados.