Tim Sweeney, CEO de Epic Games, sumó un nuevo capítulo a su disputa pública con Steam. Esta vez el blanco fue la comisión que Valve aplica a los desarrolladores en su tienda, un tema que volvió a la conversación en X y que el ejecutivo aprovechó para redoblar la crítica contra su competidor directo.

El disparador fue un mensaje de Kiaran Ritchie, exintegrante de Epic, que cuestionó el esquema de comisiones de la plataforma. Steam retiene un 30% de las ventas y lo reduce al 25% cuando un juego factura entre 10 y 50 millones de dólares, y al 20% por encima de ese umbral.

"Es muy triste que la industria se desangre por esa tasa del 30%", había escrito Ritchie, quien además sostuvo que la red social construida por Steam es el único valor que le queda a la plataforma.

La respuesta de Sweeney

Sweeney se sumó a la conversación con una acusación de fondo: según su lectura, Valve condiciona a los estudios a publicar dentro de su ecosistema y eso limita el desarrollo del sector desde hace años. El argumento se apoya en las restricciones de comunicación entre jugadores de distintas plataformas, como consolas de Xbox, PlayStation y Nintendo Switch, o sistemas móviles como iOS y Android.

"Al obligar a los desarrolladores a publicar sus juegos entre las paredes de Steam, Valve ha frenado el desarrollo de la industria durante años", afirmó el CEO de Epic.

La réplica no tardó en aparecer. Desde la comunidad se señaló que existe una herramienta técnica, Steam Datagram Relay, que puede utilizarse en cualquier plataforma siempre que el juego haya sido publicado en la tienda de Valve. Es decir, la limitación que describe Sweeney no sería tan absoluta como plantea.

El historial de una pulseada desigual

No es la primera vez que el ejecutivo apunta contra Valve. Antes había cuestionado el precio de Steam Deck y las normas que obligan a declarar si un juego fue desarrollado con inteligencia artificial. Su propia tienda, Epic Games Store, tampoco funciona como un modelo ideal de comunidad: todavía no ofrece reseñas de usuarios, aunque incorporó chat de voz y texto en su launcher.

Del otro lado, Valve acumula antecedentes que matizan la crítica: acompañó a estudios independientes sin editor ni presupuesto de marketing y contribuyó a popularizar el uso de Linux en el gaming. La disputa sigue activa, pero por ahora con un solo lado visiblemente movilizado: Gabe Newell, su histórico referente, mantiene silencio público mientras Sweeney insiste desde las redes.