Natalie Portman recordó en una entrevista para Harper's Bazaar que su debut en Star Wars: Episodio I – La amenaza fantasma marcó una de las experiencias más difíciles de su trayectoria. La cinta, que alcanzó $924 millones en taquilla mundial, fue recibida con críticas severas y generó una ola de rechazo entre los realizadores.
"Estaba en la película más taquillera de la década y ningún director quería trabajar conmigo", afirmó la actriz.
Portman, que tenía 16 años al momento del rodaje, ya había sufrido una mala acogida con su primer largometraje, El profesional (Léon). "Mi primera película recibió críticas horribles y no tuvo éxito en taquilla", comentó, subrayando que la combinación de éxito comercial y rechazo crítico se repitió en Star Wars.
El peso de la crítica
A pesar del récord de recaudación, la reacción del público y la prensa fue tan negativa que la joven actriz sintió que su futuro estaba en juego. "Todos decían que habíamos arruinado la franquicia y que los actores eran pésimos", recordó. La presión la llevó a guardar silencio sobre sus sentimientos, evitando compartir su vulnerabilidad con los demás.
Lecciones y apoyo
Con el tiempo, Portman transformó esa experiencia en una lección de resiliencia. "Aprendí muy pronto que el éxito y el rechazo pueden coexistir", explicó. El director fallecido Mike Nichols fue una de las figuras que confió en ella, abriéndole puertas a proyectos que consolidarían su carrera.
Impacto en su carrera
Según la actriz, la controversia alrededor de la trilogía de precuelas tuvo consecuencias inesperadas: el éxito de taquilla no se tradujo en nuevas oportunidades inmediatas. Sin embargo, la capacidad de sobreponerse a esas críticas le permitió laterar papeles que la llevaron a recibir reconocimiento internacional.
"Fue una lección increíble a una edad muy temprana sobre cómo leer cosas realmente malas sobre ti y decir: 'Voy a demostrarles que están equivocados'", afirmó Portman.
La experiencia temprana de fracaso y superación sigue marcando la forma en que la actriz aborda cada proyecto, convirtiendo la adversidad en motor de crecimiento.