Un avistaje de dos ballenas francas australes en la costa de Mar del Plata volvió a poner el foco en un fenómeno que crece desde hace años. Según Mariano Coscarella, biólogo del CONICET, el aumento de la población de ballenas francas australes está cambiando el mapa de los avistajes en el país.
La recuperación sostenida de la especie, que comienza a expandir nuevamente su presencia a lo largo del litoral argentino después de décadas de conservación, es la razón detrás de la aparición de estos cetáceos. “Es normal y cada vez va a ser más normal”, afirmó Coscarella.
Crecimiento de la población
El crecimiento de la población observado en las últimas décadas hizo que los animales comenzaran a ocupar sectores donde antes eran poco frecuentes. “En los últimos treinta años la población de ballena franca ha crecido y los animales empiezan a verse en otras zonas de la costa, incluso en Uruguay, Brasil o más hacia el sur, en Chubut y Santa Cruz. Es una buena noticia porque significa que las poblaciones están creciendo”, señaló.
Conservación y desarrollo
La historia de la ballena franca austral representa uno de los casos más exitosos de conservación de fauna marina a nivel mundial. La prohibición de la caza comercial, impulsada hace casi un siglo, permitió revertir una tendencia que parecía irreversible y favoreció la recuperación de otras especies. Sin embargo, el proceso todavía está lejos de completarse: un estudio publicado en 2022 estimó que la población actual representa apenas el 10 % de la existente antes del inicio de las grandes cacerías.
La experiencia de Península Valdés demuestra que la conservación puede convivir con el desarrollo económico cuando existen políticas efectivas. Sin embargo, la situación es todavía más delicada para otros mamíferos marinos, con una de cada cuatro especies amenazadas.