El complejo de empaque FAMA, situado en Chajarí (Entre Ríos), procesa alrededor de mil mandarinas por hora mediante cámaras de alta velocidad que verifican calibre, manchas y color. La planta, fundada en 1985 por productores locales, hoy es la mayor exportadora de cítricos dulces de Argentina.
Tecnología de inspección
Desde 2017, una línea de preselección analiza cada fruta con sistemas de imagen que clasifican calidad, tamaño y posibles defectos. El ingeniero en alimentos Gustavo Challier, responsable del proceso, indica que el control es “muy estricto”. > "Tenemos tres mercados: exportación, mercado interno e industria. Cuando los tres cierran bien, el negocio avanza; cuando uno cae, se complica", explicó.
Ruta de la fruta
Los frutos llegan en bins de madera de ≈ 300 kg provenientes de Entre Ríos y el sur de Corrientes. Cada camión descarga entre 80 y 100 bins, que primero pasan por una preselección para descartar los que no cumplen los requisitos de exportación. Los que sí pasan se encaminan a una serie de etapas de lavado, tratamiento y secado antes de empacarse en cajas de 10‑15 kg.
Cadena de frío y destinos
Los contenedores se cargan en la planta, que cuenta con una terminal aduanera y vigilancia del Senasa. La fruta se mantiene en cámaras con ≈ 90 % de humedad y temperaturas de 4‑5 °C, y luego se transporta en camiones refrigerados hacia los puertos de Buenos Aires. Los destinos incluyen Brasil, Canadá, Reino Unido, Singapur e Indonesia, y el tiempo de tránsito puede alcanzar entre 30 y 60 días. > "No se te puede escapar", comentó el responsable del empaque sobre la importancia del control de temperatura.
Según el director de la exportadora, Juan Carlos Rojo, la iniciativa surgió para dar salida a la producción cuando el mercado interno estaba saturado. Hoy, la diversificación de destinos y la capacidad de redirigir la fruta al mercado interno o a la industria de jugo garantizan la sostenibilidad del negocio.
La combinación de tecnología avanzada y una cadena de frío rigurosa permite que los cítricos argentinos lleguen al exterior con la calidad exigida por los compradores internacionales.