La situación en los puertos del Gran Rosario y del sur bonaerense había llegado a un punto crítico. La suspensión del servicio de practicaje, esencial para que los buques puedan maniobrar, había provocado una virtual paralización de las operaciones.

El contexto internacional

En un momento en que la guerra ruso-ucraniana está generando un 'apagón logístico' en la zona del Mar Negro, muchas naciones importadoras están buscando proveedores alternativos. Argentina, libre de riesgos bélicos, tiene una ventaja enorme en este sentido.

La medida oficial

Sin embargo, la inestabilidad política y la tendencia a cambiar las reglas de juego de manera imprevista pueden alterar o paralizar la factibilidad exportadora. El gobierno de Javier Milei había decidido desregular el practicaje, lo que generó incertidumbre entre las agroexportadoras.

'La desregulación del practicaje es un paso hacia la liberalización de la economía', dijo un portavoz del gobierno.

La reacción de las agroexportadoras

Ante la incertidumbre generada, las agroexportadoras suspendieron la registración de embarques. Los volúmenes de declaraciones juradas de ventas externas (DJVE) fueron irrisorios, con apenas 12.432 toneladas el lunes y 38.786 toneladas el martes.

La solución

Finalmente, el gobierno decidió dar marcha atrás con la medida. Las agroexportadoras pueden volver a registrar embarques, lo que permitirá a Argentina aprovechar su ventaja en el mercado internacional.

El futuro

La situación sigue siendo incierta, pero la revolución de la medida oficial es un paso hacia la estabilidad. Las agroexportadoras pueden volver a planificar sus operaciones con mayor confianza.