En una entrevista reciente, James Vowles, jefe del equipo Williams, denunció que el tope de gasto instaurado en 2021 ha generado, sin intención, una competición dividida en dos categorías, y que solo uno de los tres propósitos originales se ha cumplido.

Objetivos iniciales del límite

Vowles recordó que la medida buscaba tres metas: garantizar la sostenibilidad financiera a largo plazo, promover la equidad deportiva y reducir la diferencia de rendimiento entre los escuderíos. Según él, la primera meta se ha superado, pero las otras dos no se han alcanzado.

"Queríamos que todos los equipos pudieran seguir como negocios viables; eso sí logramos", afirmó Vowles.

Estadísticas que avalan la crítica

El director citó datos que comparan la distribución de puntos antes y después del tope. En la era del límite, los cuatro equipos más fuertes acumulan 83 % de los puntos, frente al ≈70 % registrado previamente. Además, la presencia de los equipos medianos en el podio se redujo a 5 %, la mitad de la tasa anterior de 10 %.

"Los números hablan: la competitividad ha empeorado para la mayoría", señaló Vowles.

La "trampa del límite" para escuderías medianas

Vowles describió la situación como una trampa: al estar obligados a respetar el techo, los equipos deben destinar recursos considerables a sistemas básicos de la fábrica, en lugar de invertir directamente en mejoras del coche. "Gastamos decenas de millones en infraestructura esencial, no en aerodinámica ni en el propio monoplaza", explicó.

Esta dinámica, según Vowles, dificulta que equipos como Williams acorten la distancia con los líderes tradicionales —Mercedes, Ferrari, Red Bull y McLaren— sin sacrificar el desarrollo técnico del vehículo.

Próximos pasos

El dirigente indicó que la normativa necesita una revisión para equilibrar mejor la competitividad y evitar que la brecha entre la élite y el resto siga ampliándose.