Este domingo, Wanda Nara caminó por los canales que rodean su residencia en Nordelta, zona norte de Buenos Aires, después de un acalorado cruce de palabras con su ex pareja Maxi López.

Un paseo bajo el sol

En sus historias de Instagram, la empresaria compartió imágenes del entorno: el agua tranquila, embarcaciones amarradas y casas entre árboles. En una de las tomas, se ve una vivienda moderna con balcones de vidrio y una palmera. En otra, aparece Wanda con el cabello suelto, top negro de encaje y chaleco salvavidas, mientras señala a un gato que observaba desde la vegetación.

"¡Ay, un puma es!", exclamó al grabar el felino.

El video breve que acompañó la serie mostraba el gato y el paisaje, reforzando la atmósfera relajada que buscaba transmitir.

La polémica que la precedió

Los intercambios surgieron tras la aparición de Maxi López en el programa "Podemos Hablar" de Telefe, conducido por Andy Kusnetzoff. En esa entrevista, el exfutbolista relató episodios de fiestas sexuales en Rusia durante su matrimonio con Wanda Nara.

"Una en Rusia... fueron las fiestas más random en las que estuve en mi vida", dijo López.

Ante esas revelaciones, Wanda respondió en sus historias con un mensaje crítico: "Buen día. Me levanto con la novedad de que a mi ex lo cacheteaban en lugares para tener sexo en Rusia. ¡Qué lástima saberlo tarde!".

Posteriormente, añadió una reflexión dirigida a sus seguidoras: "Conclusión: Mujeres, salgan a trabajar, hagan sus vidas. ¡No dependan!".

Un intento de bajar el tono

Al publicar el recorrido por su barrio, la empresaria buscó alejarse del enfrentamiento público y mostrar una escena cotidiana. Las imágenes de la caminata, la embarcación y el gato contrastan con la intensidad de los intercambios verbales de los últimos días.

El episodio subraya cómo la vida privada de figuras públicas puede convertirse en contenido mediático, y cómo las redes sociales se utilizan para gestionar la propia narrativa.