La segunda tanda libre del Gran Premio de México quedó marcada por un cruce entre Max Verstappen y Liam Lawson. Los dos pilotos se encontraron en pista y el contacto obligó a la dirección de carrera a detener la actividad con bandera roja.
La interrupción no fue por el choque en sí, sino por los trozos que quedaron sobre el asfalto. Los comisarios necesitaron limpiar el trazado antes de que los autos pudieran volver a girar.
Un cruce que frenó a todos
El incidente entre el neerlandés y el neozelandés se produjo durante la sesión y derivó en la detención inmediata de los entrenamientos. La organización priorizó despejar la pista para evitar riesgos en los autos que venían detrás.
La bandera roja cortó el ritmo de un fin de semana clave para la categoría en el circuito mexicano, donde los equipos buscan ajustar la puesta a punto de cara a la clasificación.
El episodio entre Verstappen y Lawson se suma a la seguidilla de roces que suele dejar este tipo de prácticas, con pilotos que buscan espacio en pista y tiempos competitivos en pocas vueltas.