Charles Leclerc llega al Gran Premio de México con una cuenta pendiente: nunca ganó en el Autódromo Hermanos Rodríguez. El piloto monegasco de Ferrari, que subió al podio en las últimas tres ediciones de la carrera (tercero en 2023 y 2024, segundo en 2025), intentará este fin de semana romper esa racha en el trazado de 4.304 metros.
En diálogo con ESPN, el piloto de 29 años explicó que la clave para triunfar en la Ciudad de México pasa por la delicadeza al volante. La altitud provoca una caída notable del agarre y el auto tiende a deslizarse, por lo que la suavidad se vuelve determinante.
"Todavía tengo que ganar y espero que el domingo pueda ser el día, finalmente, pero siento que la suavidad en la manera de manejar es la mejor manera posible", afirmó Leclerc.
La largada y los planes de reforma
Para el monegasco, el arranque es otro momento decisivo. La recta hasta la curva uno es larga, pero las condiciones cambian tanto que resulta imposible anticipar una estrategia. "La arrancada es un lugar crítico", señaló, y agregó que primero hay que tener un buen viernes y una buena clasificación para después pensar en la partida.
Consultado sobre posibles mejoras al circuito, Leclerc opinó que algunas curvas lentas podrían abrirse para facilitar los sobrepasos, un punto débil habitual del trazado. Existen planes para modificar las curvas 2, 3 y 4 con ese objetivo. Sin embargo, fue tajante sobre la sección del estadio: "No cambiaría la zona del estadio para nada".
Un piloto que se siente local
Leclerc tiene un vínculo especial con México. Reconoce que la mayoría de los mexicanos apoyará a Sergio 'Checo' Pérez, pero asegura que él también recibe un cariño enorme. "Amo a México, amo la comida, la cultura, amo a la gente y regresar aquí se siente como algo muy especial", contó.
El afecto es mutuo: en el país se lo conoce como "Carlitos" y él lo adopta con gusto. "Carlitos, por favor", pide, y presume que su español mejora "poquito mejor cada año".
Si finalmente gana el domingo, ya sabe cómo festejar: "con un poquito de tequila", dijo en español y con una sonrisa, aunque aclaró que la celebración sería junto a sus seres queridos y al equipo que trabaja para que esos resultados sean posibles.
Un momento personal pleno
Más allá de la pista, Leclerc atraviesa una etapa de felicidad. En poco más de un mes será padre por primera vez junto a su esposa Alexandra. "Soy feliz, podría estar mejor si todavía pudiera pelear por el campeonato mundial", reconoció, y se mostró agradecido por poder dedicarse a lo que ama.
El piloto también valoró el buen presente de Ferrari en las últimas carreras, un envión anímico que buscará capitalizar en México.