El arquero de la Selección argentina Emiliano «Dibu» Martínez exhibió la secuela que le dejó la fractura en su dedo anular. La lesión ya pasó, pero la marca quedó: el dedo no volvió a su forma original y, de acuerdo a lo que mostró el propio jugador, esa deformación es permanente.
Una marca que queda
La imagen del anular del arquero dejó en claro que la recuperación no fue completa desde lo estético. El hueso soldó, pero con una curvatura distinta a la del resto de los dedos. Esa secuela convive con su actividad deportiva y no le impidió seguir atajando.
El Dibu viene de ser una de las figuras centrales de la Selección en los últimos años, con actuaciones decisivas en instancias de definición. Esa exposición hizo que cualquier detalle de su cuerpo, incluso una marca en la mano, llame la atención de los hinchas.
La fractura en el anular es un antecedente que el arquero ya había atravesado y que ahora mostró sin vueltas. No hay, por lo que se vio, una intervención pendiente ni un tratamiento en curso: la secuela es parte de su presente.
El dato se suma al recorrido del arquero, que sigue entrenando y compitiendo con normalidad. La marca en el dedo queda como registro de una lesión que, en lo deportivo, ya quedó atrás.