Investigadores de la Universidad de Tel‑Hai (Israel) y varias instituciones académicas crearon una herramienta de inteligencia artificial llamada SHIC‑XE que detecta señales de dolor en el rostro de los caballos mediante el análisis de grabaciones. La solución alcanzó una precisión máxima de 80 %, superando el 67 % en todos los escenarios clínicos evaluados.
El reto de percibir el sufrimiento animal
Los caballos tienden a ocultar cualquier signo de malestar ante la presencia humana, un rasgo heredado de su condición de presa. Esta conducta complica la labor de los veterinarios, que deben basarse en indicadores sutiles y a menudo ambiguos.
Cómo funciona la IA
SHIC‑XE asocia cada píxel de los fotogramas a un punto de un modelo 3D estático del rostro equino. Así, aunque el animal gire la cabeza o cambie de posición, la atención del algoritmo se mantiene anclada a la misma zona facial. La acumulación de información de varios fotogramas genera una explicación estable, independiente del ángulo de la cámara.
"Mi motivación es construir un puente entre humanos y animales", declaró el Dr. Marcelo Feighelstein, director del programa de IA en la Universidad de Tel‑Hai.
Validación experimental
El sistema se probó con tres grupos de caballos que presentaban dolor de origen post‑quirúrgico, inflamatorio, ortopédico y mecánico agudo. Los resultados mostraron que la IA enfocaba las mismas áreas faciales que los veterinarios, de acuerdo con la Escala de Expresión Facial Equina, una herramienta de referencia en la disciplina.
Repercusión en la práctica clínica
Al ofrecer una visualización clara de los rasgos faciales vinculados al dolor, la plataforma permite a los profesionales revisar la lógica detrás de cada diagnóstico, reduciendo la desconfianza que suele generar el uso de algoritmos opacos.
Con esta innovación, la comunidad veterinaria gana una herramienta que combina precisión y explicabilidad, ampliando la capacidad de atender a animales que no pueden verbalizar su sufrimiento.