El 24,9 % de los argentinos, equivalente a 1 de cada 4 adultos, declaró haber sido blanco de un ciberataque, mientras que el 56,7 % conoce a un familiar o amigo que también lo sufrió. La encuesta, encargada por la Universidad Siglo 21, interrogó a 1.050 personas entre 18 y 65 años en Buenos Aires, Comodoro Rivadavia, Córdoba, Corrientes, Mendoza, Rosario y San Miguel de Tucumán.

Canales digitales de fraude

Las plataformas sociales encabezan el primer contacto en 52,3 % de los casos, seguidas por las llamadas telefónicas (28,4 %). En conjunto, estos medios concentran más de la mitad de las estafas y la mayoría de los robos de información financiera. El fraude digital representa 41 % de los incidentes, la suplantación de identidad 29 %, el robo de datos 14,5 % y el acoso o chantaje virtual 4,8 %.

Los delincuentes solicitan con mayor frecuencia contraseñas bancarias (32,2 %) y el Documento Nacional de Identidad (30 %). De los encuestados a quienes se les pidió información, el 24,6 % entregó todos los datos y el 19,2 % una parte.

"El fraude digital no necesita inventar un canal nuevo. Aprovecha los mismos espacios que usamos todos los días para hablar con el banco, con el trabajo o con la familia", señaló Nicolás Macchione, director del Instituto de Seguridad y Criminología de Insight 21.

Perfil de las víctimas

Los adultos de 30 a 49 años concentran el 36 % de los ciberdelitos, seguidos por el grupo de 50 a 64 años con 33 %. Los jóvenes de 18 a 29 años representan el 21 %, y los mayores de 65 años apenas el 10 %. En cuanto a género, el acoso y chantaje virtual afecta mayormente a los hombres (62,7 %), mientras que el robo de información personal o financiera es ligeramente más frecuente entre las mujeres (52 %).

A nivel territorial, la Ciudad de Buenos Aires lidera con 33,1 % de los casos, mientras que Comodoro Rivadavia muestra la tasa más baja (4,9 %). Corrientes destaca por la mayor cantidad de estafas y robos financieros en relación a su población.

Respuestas y prevención

El 58,5 % de los encuestados desconfiaría de remitentes desconocidos, y el 75,3 % afirma aplicar alguna medida de ciberprevención. Sin embargo, esas acciones no siempre evitan la entrega de datos sensibles. El 90 % de quienes han sufrido más de un ataque adoptó nuevas prácticas de seguridad, cifra que baja al 86,6 % entre los que fueron atacados por primera vez.

El estudio concluye que la alfabetización digital y la vigilancia constante son esenciales para reducir la exposición a este tipo de delitos.