Una tomografía computada de alta resolución permitió estudiar a una momia egipcia de más de 3.000 años sin retirar sus vendas. El cuerpo, conocido como la Dama de las Trenzas, se conserva en el Museo de Tesoros del Mundo de Wichita, en Estados Unidos, y los resultados se publicaron en la revista Radiology Case Reports.
El análisis reveló que la mujer fue enterrada con largas trenzas, restos de órganos en el abdomen y un incisivo desplazado hacia la garganta. Los investigadores sitúan su vida entre las dinastías XVIII y XXI, un período que abarca parte del Reino Nuevo y el Tercer Período Intermedio.
Una momia sin tumba propia
La mujer no fue hallada en una tumba individual, sino en un depósito colectivo de momias. En 1860, el médico James A. Douglas la llevó desde Egipto a Canadá. Con los años pasó por distintas colecciones hasta llegar al museo de Kansas.
Su nombre original se perdió, pero su peinado le dio la identidad actual. El estudio la describe como una joven adulta. Exámenes previos estimaron que murió entre los 20 y los 30 años, aunque los autores aclaran que no cuentan con registros históricos ni radiografías antiguas para precisar la edad.
Órganos que quedaron adentro
La tomografía, con cortes de 0,625 milímetros, mostró una evisceración incompleta: en el interior del cuerpo aún quedaban restos del hígado y del bazo. También se detectó tejido cerebral seco, sin indicios de que los embalsamadores hubieran extraído el cerebro por la nariz, una práctica llamada excerebración.
Según el trabajo, esa combinación de factores podría corresponder a una mujer de alto rango social pero ajena a la realeza. Sus brazos estaban extendidos sobre la pelvis, una postura que difiere de la de muchas momias reales, que suelen tener los brazos cruzados sobre el pecho.
Los autores remarcaron que la momificación egipcia no seguía un patrón único. La extracción de órganos, el tratamiento del cerebro y la calidad de las vendas variaban según la época, los recursos de la familia y las prácticas funerarias elegidas.
Dientes que cuentan su dieta
La boca de la momia concentró varios hallazgos. La Dama de las Trenzas tenía dientes aplanados por un desgaste intenso, piezas faltantes, señales de enfermedad periodontal y un incisivo fracturado.
Los investigadores vincularon ese deterioro con una alimentación que incluía pan y otros alimentos contaminados con partículas minerales. En el antiguo Egipto, la molienda de cereales podía incorporar arena o fragmentos de piedra a la comida, y esos residuos desgastaban el esmalte con los años.
El estudio indicó que los dientes presentaban “desgaste y patología dental”, una condición que probablemente reflejaba “la dieta abrasiva de los antiguos egipcios”. La enfermedad periodontal afecta encías y tejidos de sostén, y en este caso pudo provocar la pérdida de piezas y facilitar otras complicaciones.
Los especialistas no pudieron reconstruir con precisión su alimentación, pero el estado dental ofrece pistas sobre la vida cotidiana de una mujer que vivió hace más de tres milenios. El caso se suma a otros estudios que buscan entender las prácticas funerarias egipcias a partir de técnicas no invasivas.