En la capital cubana, barrios como Altahabana (Boyeros), Centro Habana, Luyanó, San Miguel del Padrón y La Habana Vieja están plagados de pilas de basura que impiden el paso de peatones y vehículos, y obstaculizan el ingreso a viviendas, comercios y centros de salud, según denuncias de residentes a principios de 2026.

Alcance del problema

Los residuos abarcan calzadas, veredas y canales de drenaje, creando obstáculos para el tráfico y reduciendo el espacio disponible para el tránsito. En la zona cercana al Hospital Pediátrico Universitario William Soler, la acumulación llegó a cubrir parte de la vía y de un canal de drenaje, según imágenes difundidas por vecinos.

Falta de capacidad de recolección

A inicios de 2026, sólo 44 de los 106 camiones de basura operativos en La Habana estaban en funcionamiento. Fallas mecánicas y la escasez de diésel limitaron la capacidad de la ciudad, que genera entre 24,000 y 30,000 m³ de residuos al día. Con esa flota, hasta 23,814 m³ de basura pueden quedar sin recoger en una jornada típica.

"Los camiones no llegan a cubrir la cantidad que producimos cada día", señaló un vecino de Altahabana.

Consecuencias sanitarias y de movilidad

La acumulación prolongada genera malos olores, proliferación de insectos, gusanos y roedores. Los charcos que se forman entre plásticos y escombros se convierten en criaderos de mosquitos, entre ellos portadores de dengue. La presencia de ratas eleva el riesgo de leptospirosis y contamina alimentos y espacios domésticos.

Los bloqueos obligan a los conductores a usar carriles estrechos y dificultan el acceso a hospitales y escuelas, agravando la ya precaria situación de la población.

Medidas anunciadas y desafíos pendientes

En febrero, el gobierno cubano presentó un plan de 49 medidas para enfrentar la crisis de recolección. Sin embargo, los reportes de montones de basura continuaron en los meses siguientes, indicando que la ejecución de esas acciones aún es insuficiente.

La escasez de combustible, que también afecta al transporte público y a la industria, sigue limitando la operatividad de los camiones y de otros servicios básicos.

Perspectivas

Mientras la autoridad no logre reactivar la mayor parte de su flota y garantizar el suministro de diésel, la acumulación de residuos seguirá siendo una amenaza constante para la salud pública y la movilidad urbana en La Habana.