El viernes 25 de septiembre el Tesoro nacional intervino en el mercado cambiario vendiendo dólares de sus reservas con el objetivo de que el tipo de cambio mayorista no superara los $1525. La medida se dio en el contexto de un cierre del Banco Central (BCRA) con saldo de intervenciones neutro, la cuarta vez en lo que va del año.
Magnitud de la operación
Según la consultora 1816, la diferencia entre el pago de US$794 millones al FMI y la caída de US$821 millones en los depósitos en dólares del Gobierno sugiere que el Tesoro habría vendido alrededor de US$20 millones en el mercado de liquidez (MLC) para contener al spot. > "Es un poco más de los US$794 millones pagados aquel día al FMI, lo que indicaría que el Tesoro habría vendido alrededor de US$20 millones para contener al spot", señaló la consultora.
Antecedentes y patrón reciente
Esta no es la primera vez que el Tesoro recurre a sus reservas en fechas de fixing de la LeLink. En julio pasado, la venta de US$146 millones evitó que el dólar mayorista cruzara los $1500. Los analistas y operadores que siguieron la jornada notaron movimientos “sugestivos” que apuntaban a una intervención anticipada.
Marco regulatorio y riesgos futuros
Desde abril de 2025 el BCRA opera bajo un esquema de bandas cambiarias entre $1.000 y $1.400, con la posibilidad de intervenir solo si el tipo supera los $1912,36. Aunque oficialmente no se ha anunciado un cambio a una “flotación administrada”, la práctica de usar reservas del Tesoro indica una adaptación de facto.
Implicancias para la deuda y el sector privado
El uso de reservas es limitado frente a los compromisos de deuda que el Estado debe honrar. El sector privado ya cubrió con instrumentos ajustables por dólar alrededor de US$14.000 millones, y a finales de octubre la deuda D30O6 representará vencimientos equivalentes a US$5.348 millones. Los expertos advierten que estas intervenciones podrían repetirse al cierre de cada mes, especialmente en los días de fixing, generando presión sobre las finanzas públicas.
Próximos pasos
Se espera que el Tesoro continúe monitoreando la cotización mayorista y recurra a sus reservas cuando el precio se acerque al techo de la banda, mientras el BCRA mantiene su política de intervenciones neutras hasta que la inflación y la deuda permitan una mayor flexibilidad.