Soledad Pastorutti vuelve al ruedo discográfico con Vale la pena, el álbum que marca su regreso a los temas inéditos después de Que sea con suerte (2024) y Natural (2023). El lanzamiento llega en un año especial: la artista de Arequito cumple tres décadas desde aquel 26 de enero de 1996 en que, con 15 años, revolucionó el escenario de Cosquín y cambió el rumbo del folklore.

En el disco, la cantante repasa afectos y experiencias personales a través de zambas y chacareras. Entre los temas aparecen "Mi refugio", dedicado a quienes la cobijaron; "Amigas", sobre la complicidad entre mujeres; "Problema mío", que reivindica las decisiones del corazón frente a la mirada ajena; y "Veredas", que cierra con un reencuentro amoroso.

Un aniversario con festejos en varios frentes

Los 30 años de trayectoria se celebraron de distintas maneras a lo largo de 2026. La artista creó Casa Sole, un espacio para encuentros musicales y charlas, y puso en marcha 30 Pueblos, una recorrida por localidades de todo el país para reencontrarse con las comunidades que la siguen desde sus inicios. A eso se sumaron su vuelta al Festival Nacional de Folklore de Cosquín y una actuación en Lollapalooza Argentina, dos circuitos muy distintos que muestran la amplitud de su recorrido.

Los festejos continuarán el 21 y 22 de noviembre con República Folklore, un encuentro en el Parque de la Ciudad que combinará música, peñas, gastronomía y artesanías de distintas provincias. Antes, el 6 de octubre, Soledad le cantó a Lionel Messi en un Monumental repleto, en el marco de la despedida del capitán de la Selección argentina en suelo local.

La mirada sobre el paso del tiempo

A sus 46 años, cumplidos el 12 de octubre, la cantante dice sentirse más joven de lo que indica el documento. "Me siento más joven, con más ganas y mucha energía", asegura. Y se pregunta: "¿Vale la pena haberme arrugado un poco? ¿Vale la pena amarse como una es? Vale la pena".

Su preocupación por el tiempo pasa por otro lado: la pérdida de seres queridos, la vejez de sus padres y las responsabilidades que antes eran de otros. "Me gustaba ser chica y encontrar en mis viejos todas las respuestas, era más fácil", confiesa. "Yo pensaba que las cosas se iban a volver más sencillas y resulta que no es así".

Sobre su relación con el pasado, la artista marca distancia: "No soy una persona que hace mucho revisionismo. No suelo mirar para atrás, pero me asusta lo rápido que pasó". En esa línea, el nuevo disco funciona como un balance que no se queda en la nostalgia, sino que celebra el sueño adolescente que la trajo hasta acá.