Sebastián Estevanez contó en el programa Otro Día Perdido de Telefe los episodios que le dejaron al borde de la muerte: un incendio en su vivienda durante la pandemia y un accidente de tránsito a los veinte años que lo mantuvo en coma.
Accidente con la chimenea
Durante el confinamiento, el actor intentó avivar el fuego de la chimenea con alcohol. Creyó que las llamas se habían apagado y vertió el líquido sobre la leña. En el instante en que lo hizo, una explosión de fuego alcanzó su rostro y parte del cuerpo.
"Cuando lo tiré, sentí el fuego en la cara. Era puro alcohol", relató.
Desesperado, buscó agua en el baño y se la aplicó, mientras su pareja Ivana y su hija Francesca escuchaban la explosión y acudían al lugar. La familia, entre el susto, intentó calmar la situación y llamó a una ambulancia. El actor describió el dolor y el temor de morir en esos minutos.
Vuelco mortal en la ruta
A los veintitantos, conduciendo de madrugada hacia un boliche con su hermano y dos amigos, Estevanez se quedó dormido al volante. Al perder el control, chocó contra los bordillos y el vehículo dio cinco vueltas alrededor de la calzada, cerca de las 5 a.m.
"Yo mismo provocé el vuelco", admitió.
Nadie resultó herido salvo él. No llevaba puesto el cinturón de seguridad, lo que agravó la lesión. Fue trasladado al hospital, permaneció en coma durante diecisiete días y, según su propio testimonio, los médicos le dieron una probabilidad de supervivencia del 4 %.
Tras la recuperación, el actor subrayó la diferencia entre los sistemas de seguridad de entonces y los actuales, señalando que hoy los autos emiten alertas para recordar el uso del cinturón.
Reflexión y futuro
Estevanez concluyó que ambas experiencias le dejaron una enseñanza sobre la precaución y la importancia de los dispositivos de seguridad, tanto en el hogar como al conducir.