El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, reclamó al Gobierno nacional que los dos ramales del Belgrano Cargas que atraviesan su provincia queden dentro de la privatización como tramos obligatorios y no como opcionales para la inversión privada. El planteo apunta a que las empresas que se queden con el servicio tengan la obligación de poner dinero en esos trazados, y no la posibilidad de dejarlos de lado.

Según el mandatario provincial, esos dos ramales son clave para que Salta pueda exportar hacia Bolivia y Chile sin depender de los corredores que pasan por Rosario o Buenos Aires. Si quedan como opcionales, sostiene, la iniciativa privada puede postergarlos y la provincia pierde una salida comercial directa hacia el Pacífico y hacia el norte del continente.

El reclamo por el Norte profundo

Sáenz acusó al Ejecutivo de tener una mirada "porteño-céntrica" en el diseño de la privatización. En esa línea, afirmó que la decisión "profundiza el atraso" de las provincias del Norte profundo, que quedan fuera de los trazados que sí resultan atractivos para los inversores.

El gobernador ya había alzado la voz por este tema y ahora redobló la presión sobre la Casa Rosada. Su argumento central es que la rentabilidad de los ramales salteños no se mide solo por la carga que mueven hoy, sino por el potencial exportador que habilitarían si se los conecta con los pasos fronterizos.

Qué se juega en la letra chica

La privatización del Belgrano Cargas define qué tramos deberán ser operados y cuáles quedarán sujetos a la decisión de cada empresa. Para Salta, la diferencia entre "obligatorio" y "opcional" es la diferencia entre tener o no tener tren hacia los mercados externos.

El planteo de Sáenz se suma a otros reclamos de gobernadores del norte por el reparto de la inversión en infraestructura ferroviaria. La discusión de fondo es si el Estado fija condiciones de servicio en los tramos menos rentables o si deja que el mercado decida dónde pone los rieles.