La agencia S&P Global Ratings movió la perspectiva de Meta de estable a negativa y dejó abierta la puerta a un recorte de su nota de crédito, hoy en AA-. El motivo: el ritmo de inversión en inteligencia artificial está vaciando la caja de la empresa más rápido de lo que la calificadora había previsto.

El cálculo de S&P es contundente. Meta cerraría 2026 con un déficit de caja libre operativa de USD 39.000 millones, y ese rojo treparía a USD 71.000 millones en 2027. La agencia tampoco descarta que el saldo siga en negativo después de 2028.

El número que preocupa a la calificadora

El nivel de endeudamiento de Meta medido contra sus ganancias podría pasar de 1,0 veces a partir de 2027. Ese umbral es justamente el techo que S&P tolera para sostener la nota AA-. La deuda de largo plazo de la compañía era de USD 80.920 millones al 30 de septiembre, aunque su ratio de apalancamiento fue de apenas 0,1 veces en 2025.

¿Qué explica el salto? Según S&P, incide fuerte que Meta alquila capacidad de centros de datos en lugar de financiarla con deuda, lo que distorsiona la comparación entre ambos períodos.

La calificadora tampoco confía en que la empresa recorte su plan de inversiones como había supuesto. Naveen Sarma, responsable de medios y telecomunicaciones de S&P para Estados Unidos, lo planteó sin vueltas: si las inversiones siguen creciendo más rápido de lo previsto, "los perfiles crediticios seguirán debilitándose".

La respuesta de Meta

La compañía rechazó el diagnóstico. "Respetuosamente, no coincidimos con la afirmación de S&P sobre la capacidad de monetización de la IA de Meta", declaró un vocero a Reuters. La empresa sostiene que ve "importantes oportunidades de producto y de negocio" que respaldan su perfil crediticio.

S&P plantea la duda inversa: a su juicio, la capacidad de Meta para generar ingresos con la IA es más acotada que la de sus competidores y no está claro cuándo esos ingresos alcanzarán a cubrir los costos crecientes. Amazon, Microsoft y Google venden capacidad de cómputo en la nube, un negocio que Meta no tiene. Su apuesta más reciente, el agente de IA gratuito Muse, fue descripto por Mark Zuckerberg como muy demandante en capacidad de cómputo.

Una caja en rojo que no se veía desde 2012

Los números del tercer trimestre, presentados el 22 de octubre, ya habían encendido alarmas. Los ingresos crecieron 26% hasta USD 64.600 millones, pero la caja libre fue negativa en USD 2.120 millones, contra USD 10.630 millones positivos un año antes. No sucedía algo así desde el segundo trimestre de 2012, cuando la empresa debutó en bolsa.

Meta además elevó el piso de su previsión de inversiones para este año: ahora habla de entre USD 135.000 millones y USD 145.000 millones, frente al rango previo de USD 130.000 millones a USD 145.000 millones. Las acciones cayeron cerca de 7% ese día y octubre terminó con una baja de 15%, el peor mes en cuatro años.

Para financiarse, la compañía planea vender hasta USD 97.500 millones en acciones: primero USD 35.000 millones en ofertas públicas y luego USD 60.000 millones mediante un programa de venta gradual.

Un contexto de ventas en el sector tecnológico

La decisión de S&P llegó en una semana adversa para las tecnológicas. El Nasdaq cayó 2,9% el viernes 30 de octubre. Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft proyectan en conjunto inversiones por más de USD 740.000 millones este año, interpretadas por Wall Street como gasto en IA. Esas mismas empresas y Oracle ya emitieron USD 326.000 millones en deuda en 2026, según S&P Global Market Intelligence.

S&P todavía espera que el ritmo de crecimiento de las inversiones de Meta empiece a estabilizarse desde 2028. Hasta entonces, la calificadora seguirá mirando de cerca una caja que, por ahora, no deja de sangrar.