El 31 de octubre de 2026, un agrónomo de la zona centro-norte de Santa Fe revisó un cultivo de maíz de primera ciclo en estadio V4. En 50 plantas se localizaron 2 nínfas de chicharrita (Dalbulus maidis) y, de un total de 200 plantas inspeccionadas, la mitad presentaba daño por la isoca cogollera (Spodoptera frugiperda) en un híbrido Bt con proteína Vip3Aa20.

Hallazgos en campo

El daño de la isoca alcanzó grado 3 en la escala de Davis, con rasguños alargados en los cogollos. A pesar de las bajas temperaturas de octubre, la plaga mantuvo su agresividad. El agrónomo señaló: > "El frío no detuvo la voracidad del cogollero", afirmó el especialista.

En contraste, la presencia de chicharrita fue escasa, pero su detección fuera de la temporada de siembra indica reproducción local después del invierno.

Lecciones de años anteriores

Los datos de trampas amarillas en la misma parcela muestran una tendencia irregular: en la temporada invernal de 2024 no se capturó ningún ejemplar durante 165 días, en 2025 la captura se mantuvo nula por 105 días, mientras que en 2026 se registró presencia constante. Estos números no predicen una epidemia, pero evidencian que la misma plaga puede comportarse de forma muy distinta de un año a otro.

Recomendaciones para productores

El informe propone acciones concretas para evitar decisiones impulsivas: - Eliminar maíces fuera de siembra antes de la fase tardía. - Realizar recorridos semanales desde la emergencia: para chicharrita, 4 estaciones de 50 plantas cada una, anotando adultos y nínfas; para cogollero, al menos 2 estaciones de 100 plantas, registrando porcentaje de plantas dañadas y larvas vivas. - Instalar trampas amarillas y consultar la Red Nacional de Dalbulus maidis para datos regionales. - Documentar siempre fecha, lote, híbrido y estado del cultivo. - Mantener refugios como estrategia para prolongar la efectividad de la tecnología Bt.

"Cada observación y cada muestra enviada nos brinda una base para decidir con criterio", concluyó el autor.

El mensaje central es claro: sin monitoreo continuo, los productores podrían actuar por temor en lugar de basarse en evidencia real.