La interna de La Libertad Avanza dejó de ser un rumor. En las últimas horas, Patricia Bullrich empezó a moverse con una estrategia propia que incluye competir por la presidencia y, si hace falta, enfrentar a Javier Milei en una PASO. Del otro lado, Karina Milei ya muestra a su candidata para integrar la fórmula presidencial: la senadora neuquina Nadia Márquez.
La senadora y titular del bloque oficialista en la Cámara alta no piensa quedarse quieta. Según transmitieron desde su entorno, la exministra de Seguridad sospecha que la dejarán afuera de la jugada y prefiere adelantarse.
"Estamos podridos. Nos van a cagar, nos van a dejar sin nada. Entonces si nos van a dejar sin nada, vamos por todo", reveló una persona del primer anillo de confianza de Bullrich.
La estrategia de Bullrich: crecer para negociar
El plan de la senadora tiene varias etapas. La primera es acumular volumen político y territorial. En su equipo lo describen con una imagen: avanzar "gramo por gramo hasta llegar al kilo". La lectura interna es que, si alcanza los 500 gramos, ya puede pelear por la presidencia.
El objetivo de mínima es ampliar su espacio y armar el bloque más grande posible de cara a 2028. En su entorno calculan que podrían llegar a tener hasta 10 diputados propios. Con ese peso, Bullrich busca negociar sin depender de Karina Milei y marcar sus propias condiciones.
Pero la ambición no termina ahí. Desde el bullrichismo adelantaron que la exministra quiere ir por lo máximo: "Si nos metemos en un balotaje, puede ser Presidenta. Vamos a enfrentar a Milei en una PASO por adentro o por afuera".
También negaron que esta movida sea una táctica para terminar apoyando a Milei en una eventual segunda vuelta contra un candidato peronista, como ocurrió en 2023. "No queremos que nos operen más en el menemismo. No queremos más sumisión", expresó un referente del espacio.
Karina Milei ya tiene su candidata
Mientras Bullrich arma su propio camino, la hermana del Presidente avanza con su preferencia para la vicepresidencia. La elegida es Nadia Márquez, senadora por Neuquén y pastora evangélica.
La postulante reúne respaldo en dos terminales del oficialismo: el karimismo y el menemismo. "Es el perfil perfecto. Es muy querida internamente. Es violeta pura, del interior, sigue la agenda del Presidente y sabemos que no nos va a cagar", señalaron desde ese sector.
La definición complica directamente a Bullrich. En el Gobierno ratifican que la vicepresidencia no será para ella, tal como sospechan en su entorno.
Cruces y reproches de ambos lados
La tensión escaló con declaraciones cruzadas. En La Libertad Avanza cayó mal que Juan Pablo Arenaza, uno de los principales armadores de Bullrich, sugiriera el viernes en Futurock que la senadora podría tener un futuro propio. "Lo que dijo Arenaza es criminal", lanzaron desde la órbita violeta.
Del lado del Gobierno también subestimaron a la senadora: "No tiene nada. Sin Milei y sin Macri no puede hacer nada. Sola no existe". Y agregaron: "Se está subiendo el precio con dos cuatro y un cinco. No tiene capacidad de armar nada".
En el bullrichismo responden con la misma dureza. Se quejan de que los proyectos llegan al Senado para votarse sin discusión y aseguran que no aceptarán más ese mecanismo. "Estamos cansados de que lleguen todos los proyectos a la cámara para votar a libro cerrado y que no conozcamos las leyes que van a salir. Se acabó", afirmó un referente.
El conflicto quedó a la vista. Bullrich quiere dejar de depender del círculo presidencial y jugar con reglas propias. Karina Milei ya eligió a su vice. La disputa por el futuro del espacio libertario está abierta.