La empresa de cosechadoras Vasalli, ubicada en Firmat (Santa Fe), cambió de propietarios al concluir la transferencia total del capital a un grupo liderado por Roberto Santiago Chinelli, quien anunció un plan para volver a poner en marcha la planta que estuvo paralizada durante el último año.

El traspaso, que se formalizó mediante una cesión por un dólar, incluyó la asunción de pasivos laborales, comerciales y financieros acumulados, según informó la compañía en su comunicado difundido en redes.

"Ha concluido el proceso de transferencia accionaria de Vassalli, habiéndose perfeccionado y formalizado la cesión por parte de la familia Marsó a favor de Roberto Santiago Chinelli, junto con el grupo empresario que integra y representa, del cien por ciento del capital accionario".

Transferencia accionaria

Con la nueva dirección, se espera que aproximadamente 300 trabajadores que se encontraban en espera puedan reincorporarse, una vez se restablezca la línea de producción.

El proyecto de reactivación contempla iniciar una primera serie de 30 cosechadoras, restablecer la relación con los proveedores, liberar los componentes retenidos en la Aduana y presentar un programa para cancelar los salarios pendientes.

"Vamos a poner en marcha la producción de 30 cosechadoras y a regularizar los pagos a los empleados", afirmó Chinelli en el anuncio.

Plan de reactivación

Vasalli, fundada en 1949 por Roque Vasalli, llegó a ser referente nacional al producir en 1951 el primer cabezal recolector de maíz del mundo y, en la década de los sesenta, alcanzó ventas cercanas a mil unidades anuales.

A partir de 2018 la compañía acumuló un pasivo declarado superior a 547 millones de pesos, mayormente con el Banco Nación, lo que la obligó a solicitar un concurso preventivo.

En 2020 la sociedad Financiamiento Estratégico SA tomó el control, con Esteban Eskenazi como principal accionista y Matías Carballo como minoritario, pero la reestructuración no logró superar la crisis estructural.

Antecedentes y crisis

La sequía, la falta de financiamiento, la volatilidad cambiaria y la alta inflación que golpearon al sector en 2023 obligaron a Vasalli a suspender nuevas ventas. A inicios de 2024, la familia Marsó adquirió la empresa por alrededor de 8 millones de dólares, una promesa que no se materializó.

En 2025 se intensificaron los problemas: retrasos salariales, suspensión de entregas por parte de proveedores y, a finales del año, la producción se detuvo por completo. En junio, la compañía registró 869 cheques rechazados, que representaban cerca de 1337 millones de pesos.

Perspectivas

El nuevo propietario asegura que la combinación de la experiencia interna y el respaldo financiero permitirá superar esos obstáculos y devolver a Vasalli su posición en el mercado de maquinaria agrícola. Se espera que la primera tanda de cosechadoras salga de la línea en los próximos meses, mientras se avanza en la negociación de deudas salariales.