El fundador de Rimac, Mate Rimac, puso la firma y entregó en mano la llave del primer Nevera R, la versión más radical del eléctrico croata. La escena ocurrió en octubre de 2026 y marca un hito para una automotriz que arrancó en un garaje y hoy compite en la cima del ultra lujo mundial.

El dato que ordena todo: 2.107 CV y una producción tope de 40 unidades en todo el planeta. Con esa combinación, la firma vuelve a instalar la pregunta sobre cuánto margen le queda a la electrificación en el segmento de los hypercars.

Números que no admiten discusión

La arquitectura del Nevera R se apoya en cuatro motores eléctricos, uno por rueda. Ese esquema permite repartir el torque de manera independiente en cada eje y en cada neumático, algo que un tren motriz tradicional no puede igualar.

El resultado en el papel es contundente: 1,81 segundos para pasar de 0 a 100 km/h y 412 km/h de velocidad máxima. Con esa marca, el croata se posiciona como el eléctrico de producción más veloz del mercado.

El paquete se completa con frenos carbocerámicos, una suspensión recalibrada y llantas de alto rendimiento. Todo apunta a lo mismo: vueltas rápidas en circuito.

De un garaje al olimpo de los hypercars

El Nevera original ya había movido el tablero con 1.914 CV y registros de aceleración que forzaron a la industria a mirar hacia un país sin tradición en el ultra lujo automotor. La versión R profundiza ese camino con una puesta a punto orientada a pista y una tirada deliberadamente escasa.

La entrega de la primera unidad, con el propio fundador como protagonista, refuerza el relato de marca: una automotriz nacida lejos de los grandes centros de producción que hoy discute de igual a igual con los nombres históricos del segmento.

Con 40 unidades en el mundo, el Nevera R no busca volumen sino posicionamiento. La pregunta que queda abierta es si esa estrategia alcanza para sostener la discusión sobre el futuro eléctrico en el territorio más exclusivo del mercado automotor.