La superficie bajo riego en Argentina es de aproximadamente 2,1 millones de hectáreas, pero el potencial de expansión es mucho mayor. Según expertos, el país podría alcanzar hasta 6,2 millones de hectáreas adicionales bajo riego.

Ventajas del riego

El riego no solo protege a los cultivos de la sequía, sino que también permite a los productores planificar y ajustar su producción de manera más eficiente. Nahuel Lo Cane, gerente general de Valley, destacó que el riego puede generar entre 3.000 y 4.000 kilos adicionales de maíz por hectárea y entre 1.000 y 2.000 kilos más de soja en un año climático normal.

Incentivos impositivos

Los beneficios fiscales, como el RIMI, están impulsando la adopción de sistemas de riego. > "El RIMI es una herramienta central para acelerar la incorporación de equipos", afirmó Nahuel Lo Cane. La reducción del IVA sobre la electricidad utilizada para riego del 27% al 10,5% es un ejemplo de cómo los incentivos impositivos pueden modificar la ecuación final del productor.

Experiencias en el campo

El ingeniero agrónomo Martín De Maussion, productor agropecuario en Córdoba y Santiago del Estero, destacó la importancia del riego para generar una producción estable a lo largo del tiempo. > "La demanda que teníamos a nivel producción era generar una producción estable, no estar mirando el cielo a ver si llovía o no llovía", explicó De Maussion.

Futuro del riego

El riego se consolida como una herramienta clave para la agricultura argentina, gracias a los incentivos impositivos que reducen costos y aumentan la eficiencia. Con un potencial de expansión tan grande, el futuro del riego en Argentina parece prometedor.